La mala educación

Los aficionados al séptimo arte reconocerán en el titulo de este post como una película del director manchego Pedro Almodóvar. Solo quería buscar una manera ingeniosa de comenzar a referirme sobre la auténtica mala educación que nos encontramos día a día por las calles de la ciudad. Y remarco que son las calles de la ciudad porque en los pueblos, afortunadamente, no pasa. Permitidme que ejemplifique lo que quiero decir:

Ejemplo número 1:
Domingo, 19 de junio – 23:45 – Una persona cualquiera, llamemosle Rodaballo, saca a su mascota, llamémosle Hércules, a dar un paseo. Bajando por la calle con las manos ocupadas, en una la bolsa de la basura en la otra la correa, llega a la altura del semáforo en verde para los peatones en rojo para los coches y se decide a cruzar por el paso de peatones confiado de que alguien que trabaja como conductor taxista conocerá el significado de las señales viales antes mencionadas. Pero cual es la sorpresa de Rodaballo cuando no solo el taxi no reduce al girar a su derecha y encontrarse un semaforo que, según el código de circulación, siempre debe pararse aunque este en rojo o no haya semáforo puesto que es el peatón quien tiene prioridad, sino que continua su marcha pegandose a Rodaballo. Hércules, la supuesta mascota, con una vegiga a punto de estallar y una imprudencia propia de un taxista tira y tira de la correa la cual de no haber tenido la posición de enganche fijada habría salido corriendo para llegar antes al arbol de turno.

Crazy Taxi

Rodaballo podría asegurar que 5 centimetros fueron la diferencia entre un enfado y una desgracia.

Al final, la situación fue la siguiente: Rodaballo mostrandose contrariado por la situación expreso su malestar al grito de Vete a tomar por culo, hijo de puta!!! El hijo de puta sintiendose ofendido en su más profundo ser y no contento con haber encendido a Rodaballo contesto en un alarde de originalidad Hijo de puta tú!!! Yo le hice ver que se encontraba en un error comentandole Está en verde subnormal!!!

Resultado real: Mal cuerpo. Enfado. Numerito en la calle a medianoche.
Resultado alternativo: Mascota muerta. Coche a la fuga. Familia destrozada.

Pregunta: Tanta prisa tenías que no podías parar?

Ejemplo número 2:
Lunes 20 de junio – 8:06 y 13:43 – Una persona cualquiera, llamémosle Sr. Moskovskaia, sale a la calle como cada día a buscar el transporte público para ir/volver al/del trabajo. Tras esperar un rato largo aparece el autobús. Sube y saluda al conductor “Buenos días”. A lo que el conductor responde, perdón… no responde.

Gua-Gua

Conclusión: La proxima vez te saluda tu puta madre. Si yo me tomo la molestia de dedicar un segundo de mi ocupada vida a tener una deferencia contigo, asalariado-chupoptero-tractorista, tú no eres menos que yo para devolverme el saludo.

Pregunta: Eres tonto o no me oyes?

A pesar de toda la violencia contenida en este texto, la próxima vez saludaré al conductor y seguiré teniendo precaución al pasar la calle a un cuando toda la preferencia la tengo yo. La cuestión es que si el estar a los mandos de una máquina de más de 1000 kilos eleva a una persona a un status superior dentro de la sociedad como para que los demás sean los que tengan que tener cuidado y rendir pleitesía.

Como decía al principio, esto en los pueblos no pasa. Entras a un colmado, coges lo que quieres, vas a pagar y la cajera te mira, te saluda, te sonrie y se despide. Como tendría que ser. No cuesta nada y no te postras ante nadie solo demuestras que eres educado y que respetas a las personas. Ya basta de tanto nerviosismo y malos humores. La gente necesita tranquilizarse y dejarse de tanta televisión. Hay que volver a sentirse humano porque nos estamos volviendo todos locos.

Nada que no supierais. Ya está escrito.

Un comentario en “La mala educación”

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