Un viaje inolvidable

Domingo, 9 de Octubre de 2005… Son las 3:15 de la mañana y el despertador está sonando… ¡Nos vamos a París!

A las 6:00 sale nuestro avión. Todavía no me lo creo… Me hace muchísima ilusión. Además de ser un viaje muy esperado por todos (David, Sergio y yo obviamente). Toda la familia está en pie menos mi hermano David. El pobre no debe hacer mucho que ha llegado a casa aunque tardó poco en despertarse para despedirse de nosotros.

Recogemos cuatro cosas que nos quedan por meter en las mochilas y salimos dirección a El Prat de Llobregat. En el coche solo se oye la emisora de radio que mi padre lleva puesta. Todos vamos callados: unos por sueño, otros por nervios y algunos por ambas cosas. No se por qué pero siempre que voy de viaje tengo la sensación que me olvido algo y esta vez no iba a ser menos…

Por fin llegamos al aeropuerto. A las 4:10 de la mañana ya habíamos facturado el equipaje. Embarcábamos a las 5:30 horas por la puerta 52 así que nos sentamos en un banco a esperar. Cada vez los nervios nos invaden y se adueñan de nosotros más y más. Sergio está especialmente nervioso porque nunca ha estado una semana fuera de casa sin nuestros padres, porque está loquito por ir a Disneyland y porque nunca ha montado en avión. David y yo estamos muy pendientes de todas sus reacciones. Es genial.

Llegan las 5:15 y subimos a la planta superior de la terminal y nos despedimos de los papas. Tenemos que dejar los objetos personales en una bandeja, enseñar las mochilas y pasar por el detector de metales. Ningún problema.

Según avanzamos, vemos al fondo a mis padres que no se mueven de allí, contemplando como sus niños se van a París…

Recorrimos toda la terminal y llegamos a la puerta por la que embarcaban los pasajeros con destino a París. Nos sentamos en la tercera fila, en los asientos 3D (David), 3F (Sandra) y 3E (Sergio). Éste último es el asiento con ventana para que pueda disfrutar (por primera vez) de las espectaculares vistas. Está muy nervioso. No sé qué piensa que es ir en avión.

Nada más sentarse se apreta el cinturón de seguridad todo lo que puede, me coge la mano y me pide que no le suelte. Mientras el avión acelera, nos va haciendo preguntas sobre las sensaciones que se tienen cuando despega. Antes de que nos demos cuenta ya estamos volando y ni siquiera se ha dado cuenta. Poco a poco se va relajando y empieza a disfrutar del viaje. Las vistas son espectaculares…

Tras algunas cabezaditas, llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle. Al bajar del avión tomamos un autobús para llegara la zona donde recogeremos las maletas. Hace un frío… Ya con las maletas en nuestro poder nos dirigimos a la ventanilla de información para comprobar los horarios de los autocares que van a Disneyland Resort Paris. A las 8:30 h pasa uno, así que a las 8:20 h ya estamos allí esperando el autocar.

Hay una cola enorme… Unas 30 personas delante nuestro. A las 8:40 aparece el autocar pero, por problemas técnicos, no podemos subir y hemos de esperar a que vuelva éste una vez esté reparado. No tarda demasiado. A las 9:00 h ya estábamos subiendo. Puesto que éramos de los últimos y apenas habái sitios libres, tuvimos que sentarnos por separado. Por un lado David y por otro Sergio y yo.

Tras media hora aproximadamente llegábamos a Disneyland. Qué preciosidad! El autocar iba haciendo paradas en los diferentes hoteles. El primero era el New Port Hotel. Era en colores blancos y azules, un hotel enorme y precioso, con un aspecto marinero encantador. Pasamos por delante de siete u ocho hoteles ,y por fin, la última parada fue en el Disneyland Hotel. Solo se puede decir una cosa… IMPRESIONANTE.

Disneyland Hotel

Nos quedamos boquiabiertos al bajar del autocar y ver toda esa magia junta… Era el paraíso…

Los botones vinieron rápidamente en nuestra busca y nos cogieron las maletas. Nosotros pasamos a recepción donde nos dijeron que hasta las 15:00 h aproximadamente nuestra habitación no estaría disponible. Así que, con las mochilas en la espalda, nos adentramos en aquel lugar tan mágico y fantástico.

Puesto que estábamos en octubre, todo estaba ambientado de Halloween. Habían cientos y cientos de hombres calabaza, brujas, etc. Era realmente asombroso. Ya apenas recordábamos el cansancio y el sueño que teníamos. Empezamos a hacer fotos, fotos y más fotos. Cada rinconcito era digno de ser retratado. Entramos en muchísimas tiendas y, si de mí hubiera dependido (y hablo en nombre de todos), hubiera comprado una cosa de cada. Todo era tan bonito…

La verdad es que no era excesivamente caro. Lo que resultaba más caro era empezar a comprar… porque ya no podías parar. David compró dos libros para que los personajes de Disney nos dieran su autógrafo.

Al final de la calle principal de Dinesyland podía verse un castillo precioso: el Castillo de la Bella Durmiente

El Castillo de la Bella Durmiente

Nos apetecía mucho entrar en el interior del castillo pero, cargados de mochilas, se nos hacía un poco cuesta arriba. Así que pensamos en aplazarlo bien para la tarde o bien para otro día.

A las 11:30 h aproximadamente las tripas empezaron a rugir así que fuimos a comer algo. Ya llevábamos muchas horas depiertos y danzando de un sitio a otro. Entramos en un sitio que servían hot dogs con salsa de queso. Compramos uno para cada uno. Salimos a comerlos a la terraza pero, cuando nos sentamos en una mesa, de repente, David se puso de pie y salió corriendo hacia un tumulto de gente con su libro de autógrafos en la mano… ¡Allí estaba Mickey Mouse firmando autógrafos!

Como los niños… Sin embargo, a Sergio le daba un poco de vergüenza… Después de esperar un rato, Mickey se fue a descansar, David se cansó de esperar y vino a comer su perrito caliente. Todavía quedaban muchos días para conseguir tan preciado autógrafo.

Es necesario comentar que el perrito caliente estaba buenísimo. Después de eso empezamos a caminar y continuamos viendo las maravillas del lugar. Como nos habíamos levantantado tan temprano, el día se nos estaba haciendo muy largo. Seguíamos entrando en tiendas, haciendo fotos y así hicimos un poco de tiempo hasta las 13:00 h momento en el que cogimos un tren que nos llevaba a dar una vuelta completa por todo el parque.

No estuvo mal, cuanto menos fue relajante. Despué, saliendo del parque propiamente, fuimos hasta Disneyland Village, luegar donde se encontraban todos los restaurantes, tiendas y lugares para tomar unas copas por la noche. Allí encontramos un McDonalds, donde pedimos unas hamburguesas para comer, aunque no son mi gran devoción…

McQueen

Cuando acabamos fuimos directa y rápidamente al hotel para ver si nuestra habitación ya estaba lista. Había mucha expectación generada por cómo sería nuestra habitación. Llegamos y nos confirmaron que ya podíamos subir a la primera planta (en un ascensor precioso en tonos pasteles). Habitación 1142. Estábamos intrigadísimos…

Los pasillos hasta llegar a la habitación eran impresionantes… Todo era tan señorial, elegante, mágico… Era como estar en un cuento de hadas… O dentro de un pastel…

Por fin la puerta 1142. Sergio tuvo el privilegio de abrir y entrar el primero… WOW!! ¡Menuda habitación!…

No podía ser de otra forma. Estábamos cansadísimos, así que tras inspeccionar al detalle la habitación, nos tumbamos en la cama y fuimos cayendo uno detrás de otro. Unos con el sueño más profundo que otros ya que llamó a la puerta el botones para entregarnos las maletas y sólo David lo oyó.

Dormimos hasta las 17:00 h, hora en la que me levanté para darme una buena ducha que me sentó genial. Los chicos siguieron durmiendo un poquito más, sobretodo Sergio que estaba pobrecito hecho polvo. Pronto se levantaron y decidimos ir a dar una vuelta. Entramos en una tienda y compramos unas galletas con chocolate de Mickey y una nube con birutas de chocolate de colores que se comió Sergio en un santiamén a la hora de merendar. Las galletas no las probé poir lo que se deduce que tuvieron un éxito tremendo.

Aunque habíamos descansado un poquito seguíamos arrastrando el cansancio. La idea era ir a Disney Studios a dar una vuelta pero, al llegar a la puerta, comprobamos que cerraban a las 18:00 h así que volvimos al parque Disneyland.

Una vez allí entramos en una tienda donde David compró las manos de Mickey. Seguímos haciendo muchísimas fotos pero pronto nos volvimos al hotel para inspeccionar sus instalaciones.

Gator tickles

Localizamos la piscina climatizada y la sala de juegos. Tras inspeccionarlo todo volvimos a la habitación. Improvisamos unos bocadillos de pan Bimbo con jamón serrano que mi mami nos había comprado.

Después de cenar los chicos se ducharon. A las 21:00 h ya todos estábamos listos para dormir. Antes de eso, planeamos un poco el día siguiente y estuvimos jugando con unas monedas de chocolate que las señoras del servicio de habitaciones nos habían dado. A las 21:30 h nos quedamos dormidos… Había sido un día muy largo y muy intenso.

A las 8:30 h sonó el despertador. Habíamos dormido casi 12 horas y todavía seguíamos teniendo sueño. Remoloneamos en cama un ratito y a las 9:00 h me levanté impaciente por ver a los personajes disney en los comedores de nuestro hotel. Nos levantamos todos entre risas y bromas. Se notaba que estábamos descansados. Nos vestimos y a las 9:30 h ya estábamos en el comedor haciendo cola para desayunar….

Desayuno

Los niños corrían pasillo arriba y abajo, muy nerviosos, como locos porque un personaje Disney había firmado en sus libros de autógrafos o bien porque se habían fotografiado con él… Bueno, los niños y los que no son tan niños… Por fin entramos a desayunar, era buffet libre… Y menudo buffet… Nunca había visto algo igual… Qué pasada!

Los chicos empezaron por lo dulce y después lo salado. A mí la verdad es que me llamaba más la atención lo salado. Hicimos algunas fotos en el comedor y después salimos corriendo para hacernos fotos con los personajes Disney. Allí estaba Conejo Blanco de Alicia en el País de las Maravillas… Y allí que fuimos…

Llego tarde, llego tarde...

Nos pusimos a hacer cola y cuando nos tocó, primero nos firmó el autógrafo y después nos hicimos una foto con él… Debo decir que a Sergio se le empezaba a ir la vergüenza del primer día. De repente, apareció Mickey por ahí y David y Sergio pudieron posar con él para que yo inmortalizara ese momento.

Los planes de hoy eran ir a Disney Studios. A las 10:30 h ya estábamos allí y, de nuevo, nos hicimos fotos con los personajes de los dibujos animados. Fuimos entrando en todas las atracciones y la que más nos sorprendió con diferencia fue, sin duda alguna, una montaña rusa de alta velocidad ambientada con la música rock de Aerosmith. Esperando encontrar un ligerito paseo musical nos encontramos con unos cuantos loopings de 360 grados. Salimos con la mandíbula desencajada… No esperábamos que fuera así la atracción.

Sorprendentemente, Sergio salió diciendo que quería volver a montarse. Nnunca había subido a nada parecido y la experiencia parecía gustarle. A mí y a David nos sorprendió muchísimo porque esperábamos que fuera una montaña rusa un poco más relajada. Al salir de allí seguimos buscando más cosas que ver. Algunas atracciones estaban cerradas, así que tuvimos que prorrogar la visita. Seguíamos haciendo muchas fotos y coleccionando autógrafos. Antes de ir a comer entramos en algunas tiendas donde pudimos probarnos todo tipo de gorros Disney…

Qué tal me sienta?

Entramos en una atracción llamada Animagique. Se trataba de un espectáculo estupendo con los personajes Disney en una sala oscura con butacas (muy parecido a una sala de teatro o cine). La pena es que no nos dejaran hacer fotos ni video porque fue fabuloso.

Al salir, nos encontramos con algunos personajes que no tuvieron inconveniente en posar a nuestro lado y darnos sus autógrafos. Hay que destacar el personaje de Monstruos… Qué bonito y achuchable!!! Sólo había que ver la cara de David abrazado a su muñequito…. Yo creo que a Sergio le imponía un poquito más… La cuestión es que era precioso con esos colores tan vivos y tan grandote como era… Fuera como fuere, levantó una gran expectación…

Monstruos

También entramos en un sitio donde nos iban explicando cómo hacían los dibujos animados, cómo hacían los efectos especiales, cómo funcionaba la sala de grabación, etc. Tras eso pasamos a un lugar muy chulo donde había lapices gigantes, cámaras de video que te grababan y mágicamente salías al lado de personajes Disney en una tele… Lo que más me gustó fue esto último. Había una marca en el suelo donde te ponías y una cámara se encargaba de hacer fotomontajes… Fue muy divertido y conseguimos fotos muy graciosas…

Sirenito y Sirenita

Primero posó Segio solo junto a la Sirenita. Poco después Sergio y yo junto a Tarzán y Jane. La gente hacía cola para poder posar y retratar la pantalla cuando salía el fotomontaje.

Muack!!

Por último posamos David y yo. Esta foto me encanta… Estamos con Timón y Pumba. Si por mí hubiera sido me hubiera quedado un buen rato más viendo todos los montajes que habían. Eran todos muy graciosos y simpáticos. Nos reimos un buen rato. Estuvimos observando al detalle todo lo que había en esa sala tan mágica y, antes de salir de allí, nos hicimos una foto para mi gusto muy bonita y muy del Club Disney desde mi punto de vista :p

Club Disney

Antes de ir a comer, entramos en otra atracción parecida a la anterior donde nos explicaron un poco de la historia de los dibujos. Luego pasamos a una sala donde habían varios pupitres con una pizarra al fondo donde te daban la opción de aprender a dibujar a un personaje Disney. Las opciones eran Winnie de Pooh o bien Mickey Mouse. Lo hicimos por votaciones y que ganó nuestro ratón preferido. Nos sentamos los tres en primera fila (como los empollones) y, una cosa tan simple como era hacer un círculo, se convirtió en misión imposible. Parecían pasos muy sencillos a seguir pero había que tener mucha gracia con el lápiz… Y creo que no es mi fuerte… Sergio estaba muy atento a las explicaciones del profesor y David tiene buena mano para dibujar.

Dibujar es facil

Sin duda alguna mi dibujo era el más cutre… Pero bueno… Lo importante era pasarlo bien y disfrutar de aquel momento. Llegó el momento de acabar el dibujo y, al salir de allí, estuvimos comparando los dibujos… El de David era un Mickey en toda regla. El de Sergio era Mickey y el mío era la imitación de un ratón simpático. Pero, por lo menos, lo intenté…

Lo cierto es que es muy sencillo dibujar la cara de Mickey. Lo complicado es tener gracia haciéndolo…

Al salir de allí, camino de un lugar donde comer algo, nos encontramos con la caravana de Mickey y nos pusimos a hacer cola para poder hacernos una foto con él los tres juntos… Debido al sol que hacía y la cantidad de visitas que recibía, Mickey tuvo que tomarse 5 minutos de descanso pero enseguida volvió con ganas de seguir posando con más gente.

Mickey Mouse

Ahora sí que ya Sergio no podía controlar las ganas de comer que tenía… Parece ser que París le abrió aún más el apetito.

Ya eran las 15:30h y fuimos a un restaurante a comer algo. Los chicos comieron unas hamburguesas y yo me pedí una pizza que, como era de esperar, no era de muy buena calidad. Después de eso entramos en alguna tienda más y decidimos irnos a Disneyland (a cinco minutos de Disney Studios).

A la salida pasamos por donde estaba Dingo (las malas lenguas dicen que es hijo de Goofy). Tras la foto y los autógrafos, nos hicimos algunas fotos posando junto a su coche, que por cierto no estaba nada mal…

Besito

Las fuerzas nos empezaban a fallar. No es de extrañar porque era un no parar. Los pies me pedían un poco de descanso pero, aún así, era consciente que todo lo bueno tenía un final y no quería desperdiciar ni un sólo minuto de nuestra estancia allí. Aquello era un sueño hecho realidad.

Como Disney Studios cerraba sus puertas a las 18 h nos fuimos a Disneyland y allí Sergio se encaprichó en unas manos de Mickeycomo las de David que, hay que decir, se las pagó con su dinero.

Luego caminamos hasta el Castillo de la Bella Durmiente del que, realmente, yo esperaba muchísimo más a pesar que, el exterior del castillo, es toda una obra de arte. También entramos en Blancanieves y los Siete Enanitos y en Pinocho. Desde allí fuimos a montar en el Carrusel y en Dumbo. La idea era montarnos en una tazas giratorias pero, para cuando llegamos, ya estaba cerrada. Así que, vencidos por el cansancio, nos fuimos al hotel.

Yo personalmente me hubiera quedado dormida pero a David se le ocurrió la idea de bajar al hall del hotel a dibujar. A todos nos hizo bastante gracia la idea y así lo hicimos. Nos sentamos en un sofá que había en la entrada del hotel con una mesita en el centro y nos apropiamos de ese rinconcito. Sergio dibujaba a Mickey tal y como había aprendido durante el día en la clase magistral que había recibido y David dibujaba las escaleras del hall del hotel de una forma admirable. Yo, mientras, recordaba todo lo que habíamos hecho durante el día y lo escribía en mi diario.

Sergio cada vez dibujaba mejor la cara de Mickey. Había mejorado muchísimo. Allí, alrededor nuestro, se acercaron unos niños muy interesados en el dibujo de Sergio y David gentilmente les ofreció un lápiz y unas hojas y todos se pusieron a dibujar. Luego apareció una niña con un peinado muy extravagante y un vestido de princesa y se acercó a explicarnos lo mucho que se gustaba a sí misma. Era muy graciosa. Me reí mucho con ella. Me hacía muchísima gracia su forma de expresarse (todas las “s” las hacía “z”).

A las 21:50 h aproximadamente subimos a la habitación y preparamos nuestra variada cena: sandwiches con jamón serrano. David no quiso cenar y Sergió, al contrario, no perdonó un bocado. Yo piqué un poco pero no tenía hambre. Estuvimos haciendo un poco el chorra con las manos de Mickey que habíamos comprado. Tras hacer algunas fotos y algunos videos, nos pusimos cómodos para ver algo en la tele…

Las manos de Mickey

Por suerte para nosotros, la tele nos ofrecía una programación más variada de lo que nos tenía acostumbrados. Por fin, pasamos de los campeonatos de billar a Mira quien Baila. Al menos nos reimos un rato. Pero poco porque, al meternos en cama, nos dormirmos enseguida.

A las 00:10 h sólo quedábamos despiertos Sergio y yo pero el sueño nos podía. Apagamos la tele y nos dormimos en un visto y no visto.

Las 8:00h y el despertador aún no había sonado pero ya no me apetecía dormir más. Así que me levanté a ducharme y mis niños siguieron durmiendo un ratito más. Qué bien sientan las duchas! David prefería ducharse por las noches pero a Sergio le obligué a que se levantara a ducharse. A las 9:00h ya estábamos preparados y subimos al comedor a desayunar (nuestra gran comida del día).

Desayuno

Hoy ya no había tanta cola para entrar al comedor. Apenas tuvimos que esperar. Cuando llegamos estaba Minnie pero se va antes de poder hacernos una foto con ella.

Nos pasan a un comedor diferente al del día anterior. Para mi gusto mucho más bonito y espacioso. Después de nuestro buen desayuno fuimos a la zona de Fronterieland. Todo ambientado en Halloween. A mí me gustó mucho y, como a mí, creo que a David y Sergio también. Los colores eran muy alegres y habían muchos rinconcitos bonitos como el Parque de Pocahontas. En esta zona no habían muchas atracciones pero aún así nos llevó toda la mañana recorrerla de arriba a abajo.

Como siempre, y como empezábamos a darnos cuenta, la mejor hora para montar en las atracciones era a partir de las 13:30 h porque apenas había gente haciendo cola. Por momentos los ánimos decaían fruto del cansancio acumulado que teníamos. Al acabar de ver Fronterieland nos fuimos a Adventureland donde nos tiramos casi una hora en la cola de la atracción de Indiana Jones. Lo cierto es que para todo el rato que tuvimos que esperar, la atracción se nos hizo muy corta y en cierta medida nos decepcionó.

A la hora de comer, estuvimos en una especie de carpa de madera donde entramos después de visitar la atracción de los Piratas del Caribe donde íbamos en una barquita paseando por unas cuevas muy oscuras, ambientado todo con los auténticos piratas del Caribe. Comimos unas pizzas que sabían a rayos (por Tutatis) pero, por lo menos, cambiábamos un poco el menú. Allí comas lo que comas, bueno o malo, es caro. Durante la comida hablamos de las cosas que nos quedaban por ver en Fantasyland y aprovechamos para ir a Alicia en el País de las Maravillas, las Tazas Giratorias y Peter Pan.

El Laberinto de Alicia

Nos gustó muchísimo todo pero las tazas nos revolvieron un poco el estómago. Hay una prueba visual (video) que demuestra a la velocidad que girábamos.

El laberinto de Alicia en el País de las Maravillas fue muy divertido. Teníamos que llegar al castillo atravesando un laberinto… Nos costó lo nuestro pero, tras mucho caminar, encotramos el camino correcto. Después de esto, fuimos a hacer algunas compras aunque decidimos dejar las compras definitivas para el día siguiente que sería, para nosotros, el último día en Disneyland…

Subimos a la habitación y jugamos un poco al ahorcado. Lo pasamos genial. Nos reíamos muchísimo. En la tele seguían ofreciéndonos una maravillosa velada de billar… Lo cierto es que, tras cenar un poco, poco me importó lo que daban en la tele porque me quedé dormida… Esta vez, creo que fuí la primera en caer…

Miércoles, 12 de Octubre de 2005. Hoy es el día más especial de todos. Es el decimo cuarto aniversario de Sergio y, como regalo, de momento ha recibido un viaje de 7 días a París. Del 9 al 13 en Disneyland y del 13 al 16 en París.

Tanto David como yo creemos que será un regalo que nunca podrá olvidar.

Yo me levanto, como de costumbre, antes que los chicos y aprovecho para ducharme. Cuando salgo, Sergio ya empieza a moverse mucho en cama así que David se ducha rápido y nos tiramos encima suyo para cantarle cumpleaños feliz. Aún con los ojos cerrados nos ofrece la mejor de sus tímidas sonrisas…

Remoloneamos un poquito con él y después se duchó antes de subir a desayunar. Hoy sería El Gran Día para Sergio. Nos pasan a un comedor diferente al de los otros días, muy bonito por cierto. Como siempre, el desayuno vuelve a ser la mejor comida del día. Hacemos fotos y hablamos sobre lo que haremos durante el día.

Después de desayunar bajamos directos a Disney Studios para acabar de ver lo que habíamos dejado pendiente. Los planes eran: primero entrar en CineMagique y por último en el espectáculo de los coches. Al entrar en el parque nos encontramos con Pluto y Tic. Salimos corriendo hacia ellos para poder conseguir su autógrafo y una foto…

Pluto

El pobre Pluto tiene muchos pretendientes que anhelan hacerse una foto con él… Qué ternura de personaje… Me hacía muchísima ilusión ver como Sergio y David pedían el autógrafo y posaban para que les hiciera una foto. Las dos atracciones que nos quedaban fueron espectaculares. El espectáculo de coches me pareció una pasada. Disfrutamos muchísimo. Creo recordar que, al salir de allí, comentábamos que había sido de las mejores atracciones que habíamos visto hasta el momento.

Bueno, pues solo nos quedaba una zona por ver de Disneyland: Discoveryland.

Sergio estaba deseando que fuéramos porque allí estaba… Space Mountain. Lo teníamos reservada para el día de su cumpleaños. Y, como lo prometido es deuda, nada más llegar allí fuimos directos a la Space Mountain.

He de reconocer que estando en la cola se me secó un poco la boca… No recordaba muy bien la atracción y, el escuchar esos chillidos ensordecedores, no me tranquilizaba mucho… Aunque a mí me gustan mucho ese tipo de atracciones…

Ya estaba allí nuestro vagón. Teníamos que subir. Yo subí delante con Sergio y David detrás con un chico.

Fue INCREÍBLE. Qué subidon!!!

Al salir comparamos opiniones y sensaciones y todos coincidimos: LA MEJOR.

Después del Space Mountain, fuimos a una atracción llamada Cariño, he encogido al público. Nos hicieron poner unas gafas especiales y pasamos a una sala parecida a la de un cine con imágenes en tres dimensiones que acercaban la acción de película de una manera muy inusual. Fue muy divertido.

Gafotas

Continuamos viendo esa zona y, si lo mejor fue Space Mountain, lo peor descaradamente fue Star Wars (atracción que nos dejó una sensación similar a la de las tazas).

Ya eran las 15:30h y no nos quedaba nada más por ver. Ya habíamos subido a todas las atracciones. Sólo quedaba la Cabalgata de los Personajes Disney que pasaba a las 16:00h. Compramos unos bocadillos (bastante malos) y nos pusimos en una acera a esperar a que pasara la cabalgata. Menos mal que esperamos para verla porque fue un espectáculo precioso. Prácticamente todos los personajes desfilaron al son de la música, arropados por las multitudes que esperábamos impacientes.

Cuando acabó, entramos en una tienda y el momento de las compras llegó definitivamente…

Empezamos a comprar y aquello era un no parar… Lo queríamos todo. A Sergio, por ser su cumpleaños, le regalamos el gorro azul de Fantasía de Mickey Mouse (con orejas de ratón a los lados), una taza del Sr. Donald y algunas golosinas: galletas de Mickey (que le encantaban), pastillitas Pez del bebé de Los Increíbles y no sé qué más pero practicamente todo lo que quiso. Si no se lo compraba yo, se lo compraba David y el niño encantado de la vida.

Lo pasamos genial haciendo esas últimas compras. Yo creo que las tiendas de Disneyland, a parte de ser el 99,999% de sus ingresos netos totales, son preciosas y el centro de atracción para la mayoría de turistas. Es imposible pasear por esas calles y no entrar en ninguna tienda. Salimos de la tienda cargados de regalitos…

Regalos

Como no estábamos seguros de si nos dejábamos algo pendiente de comprar, subimos a la habitación a descargar. Nos sentamos con un papel y un lápiz e hicimos una lista de las cosas que ya teníamos compradas y las que teníamos que comprar. Todavía quedaban algunas así que volvimos a bajar al parque y continuamos entrando en tiendas y comprando sin parar…

Más regalitos

Una vez rematamos las compras (no porque no hubiera nada más que quisiéramos…), volvimos a la habitación y estuvimos mirando de nuevo todo lo que habíamos comprado. Todo era precioso…

Ya que era el cumple de Sergio, David quiso concederle su último deseo en el día de su cumpleaños y bajamos a la piscina climatizada del hotel a la que Sergio tenía tantas ganas de ir. Los chicos se pusieron los bañadores y los albornoces y allí que fuimos… Qué pintas llevaban… Qué bien me lo pasé…

Estás hablando conmigo?

Había que verlos con unas tablas intentando ponerse sobre ella manteniendo el equilibrio… Ja, ja, ja! Qué graciosos!

Después de jugar un rato decidieron pasar al jacuzzi. Lo cierto es que la piscina era muy señorial y elegante (aunque pequeña), siguiendo el estilo del hotel. Era preciosa.

Después de una horita y media de piscina, subimos a la habitación. Ya eran las 8:15 h. Cuál fue nuestra sorpresa al abrir la puerta de la habitación y ver las camas perfectamente abiertas, la tele puesta y cuatro monedas de chocolate en cada punta de la cama… Un detalle simplemente GENIAL. Qué servicio de habitaciones tan exquisito… Es un hotel perfecto.

Después de eso, nos duchamos, cenamos un poquito y enseguida nos quedamos dormidos.

Jueves, 13 de Octubre. Todo lo bueno tiene un final y en Disneyland nuestro final llegaba hoy. Qué pena…

No hay palabras para explicar lo que es Disneyland… La amabilidad de la gente y del personal del Hotel Disneyland, lo maravilloso que es el Hotel en sí, lo fabuloso del entorno en el que nada desentona, todas las sensaciones que sientes sin saber por qué, solo por el hecho de estar allí… Todo es mágico…

A las 8:00 h sonó el despertador. Me levanté antes que los chicos y me puse a recoger las maletas. Poco después se levantaron Sergio y David. Para nosotros la habitación 1142 era ya casi como nuestra casa. Pensamos ir a desayunar y luego acabar de recoger del todo.

Subimos, más apenados que nunca, a desayunar. Hoy nos pasaron al comedor en el que estuvimos el segundo día. Todos estábamos un poquito tristes porque habían sido unos días inolvidables para los tres y dificilmente superables. No se acababan nuestras vacaciones, pero la sensación era aproximadamente esa… Ningún sitio sería como Disneyland.

Desayunamos un poquito. Tengo la sensación que ha sido el día que menos hemos desayunado. Cuando acabamos de desayunar bajamos a Bagages (consigna) a preguntar si podíamos ir con las maletas por el parque para coger el metro en una estación que estaba a cinco minutos caminando desde nuestro hotel. No había ningún problema así que subimos a acabar las maletas y a hacernos las últimas fotos en la habitación.

A las 11:00 h más o menos ya íbamos de camino al metro. Qué metro tan bonito, grande, cuidado y práctico! Tuvimos que hacer transbordo pero en cosa de una hora estábamos en el nuevo hotel de París: Pavillon Monceau. Llegamos como pudimos con las maletas a cuestas. Aquel hotel no tenía nada que ver con el que acabábamos de abandonar. Enseguida nos dieron la llave para subir a nuestra habitación: habitación 68, en la sexta y última planta del hotel.

Nada más ver el ascensor nos decepcionamos muchísimo (risas). No cabe duda: las comparaciones son odiosas. Tuvimos que subir en dos turnos. En el primero, íbamos Sergio y yo con nuestras maletas y, en el segundo, David con la suya. Al entrar en la habitación… PUFFF… Qué desastre… Menudo cuchitril (comparando con el Hotel Disneyland).

Dejamos las maletas donde pudimos y nos echamos los tres en la cama un rato para descansar entre bromas y risas. A las 13:45 h Sergio empezaba a tener un poco de hambre y nos fuimos a comer. Caminamos un rato y solo encontramos un restaurante en un club de tenis. Los tres comimos pasta pero, es necesario destacar, El Plato (platazo) de macarrones a los tres (cuatro, cinco, seis, siete…) quesos que se comió Sergio… Bueno, plato o bol (o maceta).

La verdad es que fue uno de los días que mejor comimos.

Después de comer y conseguir que el camarero dejara de jugar a tenis para cobrarnos, fuimos a Nôtre Dame. Espectacular… Qué arquitectura tan elaborada… Cuántos años de historia…

En los alrededores había gente dibujando tan maravilloso monumento, problamente eran estudiantes de arquitectura (je, je). Entramos dentro y estuvimos observando toda la belleza del lugar.

Nôtre Dame

Al salir nos llamaron la atención unos barquitos que iban por el Sena. Poco a poco fuimos acercándonos y David propuso hacer el viaje de hora y media de duración por el Sena. Sonaba muy bien así que lo hicimos.

La sensación en el barco era genial. Había puentes espectaculares que atravesábamos 5 metros por debajo. Pudimos contemplar prácticamente todos los lugares más destacables de París. Durante el recorrido hicimos muchísimas fotos. Cuando empezó a anochecer fue cuando más disfrutamos del trayecto. Todo cobraba muchísima más belleza, romanticismo… Paris, la cité de l´amour

Cuando terminó nuestro “viaje”, fuimos paseando por una calle muy iluminada al lado del Sena. Era una calle llena de restaurantes, bares de copas, pubs… Allí compramos unos hot dogs buenísimos que comimos gustosamente paseando de camino hacia el metro que nos llevaría hasta Wagram (nuestra parada).

Al salir del metro entramos en una pequeña tienda y compramos unos cuantos caprichos para picar algo en la habitación. No tardamos nada en quedarnos dormidos.

Ya es día 14 de Octubre. A las 7:30 h el despertador estaba sonando. En este hotel las horas de desayuno eran más restringidas y tempranas. De todos modos, nos permitimos el lujo de remolonear un poco en cama.

Entre que nos vestimos y no, cuando quisimos llegar al comedor, eran las 8:50 h. La verdad es que, tal y como temíamos, el desayuno no le llegaba al del Hotel Disneyland ni a la suela de los zapatos. Sergio y yo cogimos exactamente lo mismo: un croissant, salami y una taza de leche fría. David, mientras, curioseba un diario (El País) y luego cogió un poco de todo a pesar de que no había mucha variedad que digamos.

Hoyel plan era ir al Museo del Louvre. Al salir del hotel entramos en un supermercado que había justo enfrente. Cogimos el metro y llegamos a la parada Musée du Louvre. Hicimos algunas fotos y a las 11:12 h sacamos las entradas. Espectacular, maravilloso, precioso, impresionante… Cuánto arte, cultura e historia juntas… Todos estábamos fascinados…

A la entrada topamos con un grupo de chilenos que llevaban una guía llamada Martine (señora francesa muy amable, simpática que hablaba un spafrench muy peculiar). Nos acoplamos como quien no quiere la cosa y esa fue la mejor manera posible de visitar el museo. Nos explicaba cosas muy curiosas e interesantes. Hasta Sergio prestó muchísima atención.

Al cabo de las dos horas y media oyendo a la guía y caminando, el cansancio podía con nosotros. Antes de irnos, la guía se dirigió a nosotros. Nos preguntó si estábamos con el grupo y tras confesar que no se mostró sorprendida de que unos chicos tan jovenes hubieran aguantado y prestado tanta atención. Con palabras textuales nos dijo: …Me habéis iluminado el día. Chicos como vosotros sois la esperanza…

Fue muy enternecedor. La señora se sentía muy agradecida por haber seguido sus explicaciones de forma voluntaria. Al final, cuando ya nos íbamos, uno de los del grupo de los chilenos quiso hacerse una foto con nosotros. Fue cuanto menos curioso…

Al salir, empezamos a caminar por Les Champs Elysées. Caía un sol que prácticamente cegaba. Cansados de caminar nos sentamos a comer algo allí mismo. Al acabar, seguimos el camino y llegamos a La Place de la Concorde donde hicimos algunas fotos. Seguimos con intención del llegar a La Tour Eiffel pero nos quedamos en el intento. Ya casi no nos notábamos los pies puesto que llevábamos muchas horas caminando. Llegamos hasta un puente desde donde podíamos ver a lo lejos Les Invalides.

Puente de Carlos III

Allí nos sentamos. Estábamos muy cansados.

Al fondo se podía ver el Sena y la Tour Eiffel pero, en realidad, estaba más lejos de lo que parecía. Cogimos un plano de la ciudad y estuvimos mirando todo lo que habíamos caminado y lo que nos quedaba para llegar a nuestro destino. Teníamos que hacer el mismo camino que llevábamos andado para llegar a la Tour Eiffel así que abandonamos la misión y nos volvimos al hotel a descansar.

Abrazo sobre el Sena

Llegamos antes de las 16:3o h y nos estiramos un rato en el sofa-cama para ver en la tele programas como Allá tú (en francés e italiano).

Por la tarde preparamos un baño lleno de espuma para Sergio y, tras la grata experiencia de éste, le preparamos otro a David. Esa tarde jugamos a un improvisado juego que David propuso que consistía en que uno de nosotros le decía a otro algo que éste tenía que dibujar y el tercero tenía que adivinar de qué se trataba. Lo pasamos muy bien esa tarde. Reímos muchísimo y se nos pasó el tiempo volando. Entre juegos y risas acabamos comiéndonos dos bolsas de patatas y algunas golosinas. No era de extrañar que a la hora de cenar no tuviéramos hambre. Aún así… algo cenamos.

A las 22:00 h empezó en TVE Internacional Ankawa presentado por Bertín Osborne. Lo pasamos genial. A las 00:00 h todos dormíamos.

Sábado, 15 de Octubre de 2005. Son las 8:10 h. Todos nos despertamos enseguida aunque remoloneamos un poco porque, en sábado, el desayuno se sirve más tarde. Estuve dejando medio preparada la maleta apesar de que salíamos al día siguiente.

A las 9:00 h estábamos en el comedor. Había muchísima gente. Desayunamos lo mismo de los otros días porque no había mucho más que elegir.

Justo después de desayunar nos hicimos una foto en la puerta del hotel para tener un recuerdo. Después de eso entramos en el supermercado que teníamos justo enfrente y compramos embutido para hacernos nuestros propios bocadillos. Luego entramos en una panadería y compramos una barra de pan (baguette). Cogimos el metro y bajamos en la parada de Les Invalides. A cinco minutos caminando ya estábamos allí. La historia de ese lugar impresionaba muchísimo…

Les Invalides

De fondo se podía ver la escultura de Napoleón. Su tumba está en un recinto precioso dentro de Les Invalides. David disfrutó muchísimo… Le encanta la historia…

No estuvimos demasiado tiempo pero nos quedó muy buen recuerdo. Al salir de allí fuimos caminando hasta La Tour Eiffel. Tardamos aproximadamente unos 20 minutos pero el camino se hizo bastante corto. Según andábamos por el centro de París nos íbamos acercando inexorablemente hacía la torre que se iba dejando ver por encima de las cornisas de los edificios.

La Tour Eiffel

Cuando ya estábamos allí debajo de la Tour Eiffel decidimos subir hasta la primera planta que estaba a unos 95 metros de altura. Subimos a pie por las escaleras.

Impresionaba muchísimo mirar hacia abajo a tantos metros de altura. Los chicos llegaron antes que yo hasta la primera planta. Una vez arriba estuvimos contemplando durante unos diez minutos en silencio total el maravilloso paisaje que se nos ofrecía. Entramos en una tienda y compramos algunos detallitos.

Al bajar de la Tour Eiffel nos sentamos a tomar el sol mirando hacia la Tour Eiffel en Les Champs de Mars. En la sombra hacía frío, en el sol muchísima calor. Cambiamos de la sombra al sol unas 4 o 5 veces y, al final, acabamos optando por la sombra y allí preparamos nuestros bocadillos de salchichón.

Después de eso, nos fuimos al hotel y nos tiramos toda la tarde jugando juntos. Lo pasamos realmente bien. A la hora de cenar picamos un poco y enseguida nos fuimos a dormir.

Domingo, 16 de Octubre de 2005. A las 8:00 h nos levantamos. Entre que nos vestimos y bajamos a desayunar, las 8:40 h. El desayuno es el de siempre. Para no variar, todos comemos croissants como plato fijo.

A las 9:15 h subimos a la habitación y nos dimos la última ducha de nuestro viaje. Estuvimos recogiendo las maletas y revisando la habitación para asegurarnos que no nos dejábamos nada. Se nos planteaba un problema: ¿qué hacer con las maletas hasta la hora de salida del avión? No sabíamos si fiarnos dejándolas en recepción y salir a dar una vuelta por la zona del hotel o bien irnos directamente al aeropuerto y esperar nuestro vuelo que salía a las 20:55 h.

Fuimos un poco desconfiados pero más vale prevenir que curar.

Sobre las 12:00 h salimos del hotel y cogimos el metro para llegar hasta Charles de Gaulle. Tuvimos que hacer infinitos transbordos pero, al final, llegamos.

A las 13:30 h ya estábamos en el aeropuerto. Nos esperaban unas largas 7 horas y pico hasta que saliera nuestro avión.

Charles de Gaulle

Aprovechamos para acabar las últimas fotos que nos quedaban. Pronto pensamos en entrar a una tienda donde vendían bocadillos, fruta, bebidas, golosinas, etc. Compramos unos bocadillos que no es que estuvieran malos pero tampoco buenos.

Pasamos toda la tarde jugando al juego de adivinar los dibujos, hablando, riendo, bromeando y dando vueltas a la tienda para comprar patatas, golosinas, helados, en fin: no paramos de comer.

Las últimas 3 horas se nos hicieron un poco largas pero todo llega… Llegó el momento de facturar y embarcar… Y embarcamos… Tuvimos que esperar un poco porque el avión salió con retraso pero a las 21:30 h ya estábamos despegando…

Merci beaucoup. Au revoir Paris…

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3 respuestas a Un viaje inolvidable

  1. Sergio dice:

    Mmmm….¿qué puedo decir más? Cada noche mi hermana escribía lo que pasaba a lo largo del día…y la verdad que ahora viendo esto es muy chulo….en su libreta no quedaba tan bien :p
    Para mí ha sido una experiencia muy bonita…Cuando era pequeño (más que ahora) mi hermana me prometió que me llevaría a Disneyland cuando fuera más grande…y por suerte…he cumplido los 14 años allí. Fuimos al mejor hotel y la verdad es que era una pasada…El desayuno me encantaba… :D ¿A que sí David? Nos poníamos las botas… De los 7 días que estuvimos en París los que más me gustaron fueron los de Disneyland….los demás también pero no era tan divertido ir a museos y a ver monumentos como estar en Disneyland…Pero nos lo hemos pasado muy muy MUY bien…Nunca lo olvidaré.
    Quiero dar las gracias a mi hermana y a David por llevarme a ese “Viaje Inolvidable”. Me lo pasé genial con ellos y quiero aprovechar para decirles que a ver donde me llevarán el año que viene!!!! ;)

  2. Alvaro dice:

    Madre mía que trabajo me ha costado leer todo!

  3. jorge dice:

    me gustaria conoserlo xfas me te podrias conectar a mi correo y platicarme mas sobre disneylandia te lo agradeseria bastante gracias me llamo jorge y soy gay y tu espero tu respuesta a y donde vives yo en mexico y tu conectate hoy mismo que no se te olvide que ya tienes un amigo y quienes son los de las fotos estan carajo papitos me imagino su pitote conectate

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