Soy leyenda

Hace ya más de un mes que me acabe de leer Soy leyenda de Richard Matheson. Es una hostoria que me llegó recomendada a través de un foro de cine. No recuerdo qué película se estaba poniendo verde y reclamaban una tensión similar a la que se conseguía con este libro. Me hice un pequeña nota mental y lo comenté con Cristina quien, al día siguiente, apareció con el librito envuelto en una bolsa del Fnac.

Soy leyenda

Y acto seguido a meterse en el libro. Esta edición que me regaló tiene 180 páginas que se me antoja relativamente poco para lo que ha caído en mis manos últimamente. Se lee rápido y debería leerse de un tirón y de noche como le recomendé a David Lucas. Es un libro que te atrapa bastante y te genera una tensión propia de las películas de miedo/tensión pero mucho más real. Me explico ahora mismo.

Pero antes quisiera hacer una pequeña reseña. Este libro fue publicado por primera vez en 1954. Desde entonces ha tenido dos adaptaciones: The Last Man on Earth y The Omega Man. Las tengo bajadas y ya comentaré algo. Además, se está filmando una tercera protagonizada por Will Smith, los expertos no creen que vaya a estar a la altura. Sigamos…

No desvelo nada crucial si comento un poco la historia. El fuerte de este libro no está tanto en el argumento como en el desarrollo. La acción se desarrolla en algún lugar de Inglaterra o Estados Unidos, a las afueras de una gran ciudad. Se trata de uno de esos barrios residenciales de las películas americanas con sus jardincitos y parcelas bien delimitadas. En una de esas casas vive Robert Neville. Un hombre que ha tenido que sobrevivir seis meses desde que se quedó solo a los constantes ataques de sus vecinos. Seis meses antes una plaga parecía asolar a la ciudad, al país y al mundo. La gente empezaba a sentirse indispuesta, con dolores y mareos, sin fuerza. Algunos de ellos comenzaban a desarrollar fotosensibilidad y alergías esporádicas así como la necesidad de permanecer todo el día en un sueño profundo.

Sí. Vámpiros. Pero no los clásicos vampios draculescos de los Cárpatos. Gente normal con una enfermedad degenerativa. Tipológicamente son más parecidos a los zombies que a los vampiros tradicionales. Robert Neville tira de toda la sabiduría popular sobre el tema: ajos, espejos, cruces, balas de plata (todos cometemos errores), estacas, etc. pero siempre desde un punto de vista científico. El personaje estudia e intenta comprender el porqué y cómo contrarrestar esta enfermedad. El autor propone ciertas reflexiones científicas que me resultaron muy curiosas y acertadas a pesar de tener un fundamento de base erróneo.

En fin, es un gran libro corto. A poder ser debe leerse de un tirón. A mí me ha gustado mucho. Hay un par de capítulos a mitad del libro que son brutales. En ellos Robert Neville está cayendo en la locura por su soledad y, un día cualquiera de tedio, encuentra a la luz del día a un perro paseando. Es un perro no infectado pero que tiene demasiado miedo para acercarse a él. Lo persigue pero no le da caza. Su esperanza, de repente, gira en torno a ese perro. Todo lo que necesita es volver a verlo. ¿Y si lo atrapan los vampiros antes que él? Debe encontrarlo y hacer que entre en su casa para poder protegerlo. Pasan los días y todos ellos deja un plato de comida y leche en el linde de la puerta. El perro va por las noches y come. Poco a poco va ganando su confianza pero el perro nunca acaba de acercarse del todo. Robert se conforma con sentir cerca otra vida humana pero, de repente, un día deja de venir. Robert pierde la cabeza y no sabe qué hacer. Sus días pasaban esperando el momento en el que poder sentarse en el porche y hablarle al perro a pesar de que este no le entendiera, acostumbrándole a su voz. ¿Y ahora qué? Cuando lo inevitable parecía consumarse, el perro vuelve a aparecer en busca de comida pero algo ha cambiado. Su cuerpo lleno de heridas y su mirada desconfiada y taciturna lo delata. Robert necesita capturarlo y curarlo y lo consigue a pesar de llevarse algún que otro mordisco. Y cuando lo consigue…

Es un buen libro. Te lo recomiendo.

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