Hace ya mucho que no escribía ninguna entrada en este blog dejando de lado las fotos colgadas desde el iPhone y demás. Me gustaría a partir de ahora recuperar un poco el ritmo con este blog paralelamente con el del tfc para poder escribir aquí los temas de carácter más personal o más chorra, según el día.
Uno de mis propósitos para los próximos meses como parte de mi decálogo personal es conseguir finalmente asistir a clases de ninpo. Ninpo para los no iniciados es un arte marcial japonesa de larga tradición. Reduciendo mucho existen dos clases de guerreros japoneses: el samurai y el ninja. Ambos tienen un tratamiento y crecimiento muy diferente a cualquier cuerpo militra actual u occidental desde la invención de las armas de fuego.
El samurai es el guerrero japonés. La unidad de infantería del ejercito del Shogun por excelencia. Según lo (poco) visto en el dojo, el estudiante de jujutsu comienza todos sus movimientos en una posicón estática. Usa su cuerpo a modo de bloqueo, control, esquiva, evasión y presa. Basa su poder en la técnica y el control de las articulaciones del oponente. Requiere de una gran fuerza para contener los ataques y proyectar al adversario.
El ninja, por contra, es lo que hoy en día sería una unidad de fuerzas especiales. El nin-po contempla dos facetas: nin, el sigilo y po, el componente espiritual. Es bien sabido que el japonés es un idioma ideográfico, es decir, sus símbolos escritos no representan únicamente sílabas a nivel sonoro que juntas representan una frase sino que cada símbolo representa una idea o concepto y que en base a pequeños detalles y su posición significa una cosa u otra. He hablado del nin como el concepto sigiloso. Esto es correcto pero, por lo explicado antes, se queda corto. La connotación que puede tener el sigilo va ligado también al arte de las sombras, algo de esoterismo, control mental y demás. Hay mucha leyenda alrededor del ninja y no toda es cierta. Eran temidos por ser considerados letales, se ocultaban y lanzaban sus ataques de manera grácil y letal para luego desaparecer. Tenían entreno en evasión, monta de caballos, polvora, trucos visuales y un trabajado sexto sentido y percepción.
Eran otros tiempos y otra cultura. Personalmente puedo imaginar a esos guerreros como los he explicado. Pienso en personas orientales dedicadas en cuerpo y alma a trabajar el arte de la guerra y estoy seguro de que se configuraban auténticos dioses del combate. Era su trabajo y aprender y entrenar era su manera de mantenerse vivos o morir así que yo creo que, bajo esas circunstancias y esa presión, cualquier persona preparada es capaz d ejugar con su entorno más inmediato a placer.
Queda claro por lo escrito hasta ahora cual de las dos es mi predilecta. El ninpo se caracteriza por ser más directo, más contundente. Parte siempre de una posición bajas. Requiere de una gran fuerza de piernas puesto que todas las posiciones inciales parten de una posición muy baja del centro de gravedad y con casi la totalidad del peso corporal recayendo en una única pierna. Y cual es esa pierna? La posterior si se defiende para soportar envistes y en la delantera cuando se ataca para lanzar el golpe con toda la fuerza del cuerpo.
He hablado de lo poco que sé pero que es lo que casi después de dos años de haberlo probado haya decidido volver de forma firme. En su momento hubo un problema económico y posteriormente nunca me vi capacitado para asumir tal compromiso de tiempo y esfuerzo (otras ocupaciones copan la mayoría de mis horas).
Hoy ha sido mi primer entreno y puedo decir varias cosas: que me duele todo y que mola mucho. El Sensei es una persona que lo vive, le apasiona. La escuela Genbukan Barcelona tiene como cabeza del dojo a Jose Bravo que tiene los grados de jujutsu y ninpo (creo que tiene otro nombre pero aun no lo he aprendido). La cadena jerárquica parte del Soke y de ahí sus alumnos que a la vez son profesores con sus propios alumnos y así hasta llegar a gente como yo de cinturón blanco.
Curiosidad: los novatos empiezan con cinturón blanco y en cuanto pasan ese grado pasan a tener uno verde en el que para indicar cada nuevo nivel s ele añade una franja negra, muy similar a los galones del ejército.
Las pautas del dojo son como la de la mayoría de artes marciales hasta donde yo sé: seriedad, compromiso y respeto. Hayque dejarse los cuernos en cada entreno. Que nadie se piense que son ligeritos. Es cierto que en clase realmente no se ven cuerpos moldeados como en la sala de pesas pero me da a mí que esta gente esta prieta y dura como los clavo de un ataud. No quisiera yo llevarme a mal con ninguno de ellos.
Soy yo persona pacífica y de profundos principios. Toda cultura oriental nos saca años de ventaja en ese aspecto. Es un aspecto con el que me gusta estar en contacto a pesar de que, pondría la mano en el fuego, nos llega de manera muy descafeinada. Además del propio ejercicio hay unos momentos previos y posteriores al entreno físico de relajación y meditación (no mucha relajación y no mucha meditación pero algo hay). En esos momentos hay que estar en posicion de seiza que significa sentado como los japoneses: encima de los pies con la espalda recta. Un ratito bien… Bueno ni eso. Estirar el empeine hacia atrás duele un huevo y hoy he bailado practicamente todo el seiza del final de clase sobre mis pies ya que no encontraba ninguna posición cómoda.
Ninpo 001 concluye aquí. En próximos capítulos intentaré hacer o bien un repaso a la clase de cada día o bien un avance en mis conocimientos sobre este arte marcial.






Muy interesante el post de retorno. El tema de las artes marciales es algo que siempre me ha atraído, pero de esas cosas que empiezas de pequeño y luego se quedan ahí… En mi caso fue Yawara Jitsu, pero yo era un enano y me molaba porque a partir del tercer kata se usaban armas como bastones largos y cortos.
Efectivamente, lo de sentarse a la japonesa es muy doloroso, suerte para los días venideros xD.
Enhorabuena por el regreso. Escribir es muy gratificante si te gusta hacerlo, y va enganchando
No descarto volver a ponerme un kimono…