Despedido!

El pasado 22 de diciembre vino el jefe, JA, en viaje relámpago desde Madrid a la oficina de Barcelona. Sus apariciones hasta la fecha no habían sido muchas y nunca habían sido preocupantes o conflictivas. Nos reunió a todo el grupo en la sala de juntas y allí comentamos la situación actual de la revista. Pocas veces antes le habíamos visto tan negativo y cabizbajo. Sonreía poco, cosa sorprendente en él y las propuestas parecían caer en el cajón del pesimismo. Frases lapidarias como: “esto no va  aningún sitio”, “estoy seguro de que la mitad ni se la leen” y otras cosas por el estilo denotaban que su ánimo estaba bajo almenos en cuanto a la situación actual de la revista.

Tras un poco más de conversación nos hizo ver que había que reducir gastos y comentamos alguna de las propuestas que habíamos contemplado para tal efecto. No pareció muy conevencido y de manera sorpresiva amagó con un “alguien quiere dejar el trabajo? así de claro y directo os lo digo”. Los tres (y MC también supongo) quedamos pasmados y petrificados. Un no rotundo por parte de todos y un dubitativo “de momento no” por parte de MC. Aquello pintaba mal y fue difícil recuperar el tono de la conversación después de eso. JA debió intuirlo y decidió hacer una pausa para el café.

Sabiendo que no nos había tocado el gordo y tras la impactante noticia bajamos en procesión hasta la cafetería. Allí bebimos a regañadientes y comimos sin hambre: el estómago se había cerrado. Conversación superficial por los nervios y de nuevo a la oficina. Ya instalados de nuevo, nos pidió hablar con cada uno a solas. Por unos 15 minutos habló con MC, otros tantos para MH y también SV. Al salir MH me explicó que la cosa estaba muy mal, que la crisis que pensábamos que no afectaba a la empresa había llegado y que había que espabilar. Siempre nos arengábamos entre los tres a tomar inciativas pero el freno que suponía MC en la oficina y el poco feedback desde Madrid acababa con todas nuestras propuestas en saco roto. Repetidamente volvíamos a intentarlo pero nunca tirábamos adelante las ideas. Seguro que gran parte de culpa era también nuestra…

Según palabras de MH por messenger justo antes de entrar “la cosa está mal, no quiere despedir a nadie y si lo hace le indeminzará”. Yo no estaba preparado para lo que iba a pasar. Mis nervios y mi temor se habían disipado en gran parte después de hablar con MH pero el jefe me recibió ,me miró a los ojos y me habló directo y con franqueza. Había estado echando números y ya debería haberlo hecho antes pero, al cuadrar el año en diciembre, se había dado cuenta de que tenía que reducir gastos de manera drástica y la manera más “directa” era reducir el personal y, de entre los tres, me había tocado a mí. No le dejé acabar. Algo en mí ya me había hecho prever la situación y antes de acabar sus frases yo le dije que de echar a alguien debía echarme a mí. Él me dijo que me había elegido porque consideraba que ,por mi currículum, era quien menos iba a asufrir el quedarme sin trabajo. Yo lo hice por dos motivos: uno altruista y es que en cierto modo sí que creo que tiene razón y de los tres sería quien menos sufriría el despido aunque no sé si por titulaciones o más bien por situación personal y otro egoista y es que no sería capaz de volver a trabajar si me faltaba uno de mis compañeros.

JA me hablaba de papeles y cifras y yo solo era capaz de intentar contener las lágrimas y mi voz entrecortada. No sé que firmé pero no tuve dudas en hacerlo porque, a pesar de este final, siempre ha sido, es y será un jefe excelente a nivel de trato personal. Se preocupó de mí desde el primer al último día y sé que de no haber sido por la acuciante coyuntura económica esto no hubiera sucedido. Sé que para él tuvo que ser muy duro y yo no le ayudé cuando volvimos a la sala y tuvo que comunicar a los compañeros la situación de la que estaban tan sorprendidos como yo. No pude contener las lágrimas al pensar que allí acababa aquel año y medio de convivencia, trabajo, esfuerzo e ilusiones. Me volví a la sala a ahogar mi sollozo al resguardo de los ojos de los demás.

Acabamos de finiquitar el tema y me disculpé y el me agradeció y yo le devolví el gesto de la mejor manera que pude. Dudo mucho de mi elocuencia en aquel momento. Al volver a la sala, el jefe marchó todo lo rápido que pudo para alejarse de aquella horrible resolución de la que fuimos todos víctima, desde él mismo hasta el último de los compañeros.

No había palabras y no las hubo. Nos consolamos los unos a los otros como mejor pudimos y pensamos que, a nivel profesional, sería para bien porque todo cambio lo es pero que, en aquel momento, a nivel personal, estaba siendo un momento durísimo. Sabía que la amistad no tenía por qué acabar y que trabajos, a pesar del mal momento, los hay y a patadas pero la sensación de fin, de acabose, de nunca más y pérdida de contacto me superaba a cada rato.

Fuimos a tomar algo al salir del trabajo y ya más tranquilo fui asimilando la situación. En casa esperé a la hora de cenar para comunicarlo. Nunca es grato ni decir ni oir noticias como esta pero mantenemos el “será para bien”. Actitud mental positiva que dicen.

Al día siguiente, mi último día. Iba con la idea en la cabeza de terminar lo que se me había encargado. Tras acabar la programación de la web hice un pequeño documento howto para actualizarla. Me faltaba repasar algunas cosas, capturas y algún texto. Mi orden del día incluía también varios correos de despedida. No soy bueno al teléfono y para esta clase de cosas mucho menos. Empecé a redactar sin ninguna acritud ni rencores ni remordimientos. Envíe correos a AS, JS e IS; el mismo a los tres. Hemos tenido poco trato pero siempre han demostrado ser capaces y dignos de confianza, personas directas y buena gente, solo lamento no haber tenido ocasión de trabajar más codo con codo con ellos.

Redacté otro para FM pero justo cuando le instaba a dominar el mundo juntos me llamó por teléfono, emocionado puesto que no había sabido nada hasta horas antes. Es un muy buen tipo del que siempre se aprendía algo nuevo y un faro con el que guiarse cuando la luz de la cordura parecía perderse a nivel interno. Por último también redacte un texto para JA intentando ser más coherente y elocuente que el día anterior y dándole las gracias una vez más.

Los envié todos desde la dirección del trabajo así que no creo que haya respuesta. No lo hice para eso. Escribí lo que escribí a modo de despedida y agradecido por la oportunidad, el cordial clima de trabajo y el más que digno trato dispensado durante año y medio. Lamentablemente soy una persona demasiado coherente y lógica para no entender la situación y JA es demasiada buena gente como para hacer esto sino le quedara otro remedio. No hay a quien echarle la culpa, mala leche y a seguir que esto no ha hecho más que empezar. Deseo de corazón que todo les vaya bien y que pronto volvamos a encontrarnos en situaciones menos dramáticas. Por otro lado, el camino con SV y MH seguirá y ya veremos donde está el límite.

A modo de memorandum dejo aquí escrito el correo que envié a amigos y familiares el día del despido:

Hola a tod@s,

Quería comunicaros una cosa y por no ir uno por uno he hecho un correo con todas las direcciones en cco para evitaros spam.

Ayer fue un día un poco complicado porque vino el jefe de madrid a comunicarnos que la situación económica actual hace inviable mantener la revista a nivel económico como está ahora y que era inevitable tener que hacer cambios y recortes. Uno de ellos es reducir personal y, a día de hoy, soy la persona menos imprescindible (dos negaciones hacen una afirmación) por lo que desde hoy paso a engrosar las listas del paro.

Fue un momento duro pero como dice Homer: “crisitunidad”. Todo cambio será para bien cuando se miré con suficiente perspectiva. A pesar de eso sé que voy a añorar y mucho a mis compañeros y es lo que más me duele de todo en estos momentos.

Es una realidad que de cara a realizar el TFC me va a ir bien. Espero darle el suficiente brío para tenerlo listo para junio y a partir de ahí despegar. Es posible, puesto que llevo ya tiempo dorándolo en el horno, que monté algo. Aun no tengo claro el qué, ni cómo, ni cuándo ni con quién pero es algo que está ahí y tengo 6 meses para acabar de desarrollarlo. En el caso de volver a ser asalariado, éste que ahora dejo será el último trabajo que acepto por cuestiones económicas para centrarme única y exclusivamente en algo que me apasione. “Mira el exquisito que viene a exigir en tiempos de crisis”. Bueno, es que si no encuentro eso ni me plantearé no montar mi propia empresa. Es evidente que este país pide a gritos gente que tire del carro y de sí mismos así que, bienvenidos a la selva.

Ni se os ocurra apenaros por mí. A nivel económico he quedado suficientemente bien para mantenerme hasta acabar la carrera y en caso de que no fuera así ya me espabilaría como hasta ahora y, en cualquier otro aspecto, como os digo, seguro que con el tiempo será para bien.

Un fuerte abrazo y felices fiestas!

Las respuestas que recibí las guardo para mí al lado de la mayor gratitud para quienes me las enviaron.

Un comentario en “Despedido!”

  1. Lo dicho… y lo que nunca digo y que ya sabes… aquí estamos eh! y si más adelante necesitas un tío para llevar los cafés o hacer fotocopias me apunto sin dudarlo 😉 que para otra cosa no creo que te sirva 😛

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