Accidente en la N-II

Este sábado volvíamos a salir mi suegro y yo con las bicicletas de carretera. Él llevaba casi un mes sin cogerla y ya el viernes por la noche ponía pegas porque no se veía capaz de hacer el recorrido que hacíamos normalmente hasta Dosrius-Canyamar.

Mi bicicleta de carretera

Yo no le vi flojo pero sí es cierto que paramos antes de lo normal cuando salimos a llanear. Hicimos unos 30 de ida cuando normalmente hacemos 35-40. Desayunamos, arreglamos un poco el mundo y antes de enfriarnos volvemos a montar.

Como me veo fuerte y el viento nos viene de cara decido darle relevo y marcar un poco el ritmo. No suelo hacerlo, prefiero ir a rueda y que él marque el ritmo pero pensé que forzando un poco y yendo yo delante se sentiría más a gusto.

Cuando ya habíamos pasado Premià, justo delante del Eroski, llegamos a un semáforo en rojo, voy frenando y, de repente, escucho las quejas de Valentín. Giró la cabeza y veo como un coche lo arroya lateralmente mientras la rueda de atrás se le levanta.

A partir de aquí todo fue muy rápido y confuso. Hasta donde yo sé por mi voluntad de irle a ayudar y socorrerle me tiro al suelo, cayendo con el codo, me saco las calas voy hacia su lado y al verlo consciente retiro la bicicleta de la carretera hacia la zona rayada del arcén (posible error). Le hablo, le cojo la mano y le echo agua en las heridas. Todo parece estar bien, sólo un golpe. En realidad muchos golpes. Maillot roto a la altura del hombro y rascadas en todo el lateral izquierdo del cuerpo. Mi suegro tendido en el suelo con dolor en toda la zona lumbar debido al impacto.

El coche infractor no se frenó al primer impacto sino que siguió lo cual me hace pensar que no iban mirando sino al primer golpe se hubieran detenido y no hubieran avanzado como 25 metros hasta el semáforo.

Se paran coches a lado y lado y se ofrecen a llamar a los mossos. Afortunadamente aparece un urbano en moto que informa rápidamente a la comisaria de Premià que està a poco más de un kilómetro del lugar. En pocos minutos tres coches patrulla paran el tráfico. Los agentes toman datos y declaraciones mientras Valentín empieza a recobrar la sensibilidad en la espalda a la vez que se calma el dolor. Por él allí hubiera acabado todo, cogemos las bicis y aquí no ha pasado nada pero al intentar incorporarse se ve incapaz.

Llega una ambulancia donde lo tranquilizan y le hacen las primeras observaciones médicas. Hablo con los agentes y se llevan las bicicletas a comisaria mientras yo acompaño a mi suegro al hospital. Llegamos y rápidamente pasamos a traumatología no sin antes avisar a la familia que nos estaba esperando para ir a la playa. Mentimos un poco para no preocupar y en poco más de media hora ya estamos todos juntos. Contamos la verdad y nos disculpamos por el susto.

Llevan a mi suegro a hacerse unas placas y al volver el diagnóstico: fractura no desplazada en la pelvis, 4 semanas de baja. Salimos de Can Ruti en silla de ruedas (y sin muletas). Llegamos a casa y bajamos a Valentín del coche intentando ayudarle a recorrer los metros hasta casa. No hay ascensor. Intento que se apoye en mí para subir las escaleras pero prefiere subir sólo en plan machote forzando y apoyando la pierna mala.

Desesperado por la incapacidad de ese hombre para dejarse ayudar vamos a mi casa a por las muletas. Al volver nos avisan que en el tercer descansillo Valentín se había desmayado por el dolor y habían tenido que meterlo en casa en brazos (85kilos). Estirado en el sofá parece que se va recuperando.

Llega la hora de comer y le pedimos que pruebe a incorporarse y probar las muletas. No se ve capaz y antes de llegar a la mesa se suelta de ellas y acaba cargando todo el peso en la pierna mala. Se pliega de dolor. Empieza a encontrarse mal a consecuencia del nuevo sobreesfuerzo y empieza a palidecer y marearse. Pierde todo el color y el conocimiento. Intentamos despertarle a gritos, cachetes, agua y no vuelve en sí. Todos muy nerviosos. Al final recobra el color con un subidón de sangre en la cabeza y completamente desorientado pregunta qué ha pasado. A los dos minutos vuelve a marearse y perder el conocimiento. La misma situación excepto que Sandra está con el teléfono en la mano pidiendo una ambulancia. De nuevo acaba recobrando el conocimiento después de momentos espeluznantes en los que lo peor se te pasa por la cabeza. Con su recobrada facultad del habla pide que no venga la ambulancia que no la necesita…

Al llegar la ambulancia los chicos hablan con él y lo tumban en el sofá arrastrándolo sobre la silla. Le toman la tensión varias veces hasta que recupera los niveles habituales. Nos comentan que el desmayo era la reacción normal del cuerpo ante el dolor que sufría. No deberíamos haber intentado abrirle la boca a no ser que hubiera habido alguna combulsión que implicara problemas respiratorios (apuntad esto). Todo había sido lo esperado como consecuencia de su situación pero en esos momentos y sin conocimientos médicos hicimos de todo lo que se nos pasó por la cabeza.

Esta noche, unas 36 horas después del accidente, ha podido volver a sentarse en el sofá sin marearse pero le esperan 4 semanas relativamente duras para una persona tan implicada con su trabajo y su empresa y que disfruta como nadie de la actividad física.

Mi opinión sobre el accidente:

Valentín y yo vamos siempre en linea, uno detrás de otro, prácticamente encima de la linea que separa la carretera del arcén. Valentín afirma que no vió nadie delante suyo por lo que el impacto fue lateral y desde atrás. Es posible que al acercarnos al semáforo y bajar la velocidad se abriera un poco para no chocar con mi rueda. De cualquier modo lo que es evidente es que el coche no guardaba los 1,5 metros obligatorios (o distancia suficiente para la tranquila circulación del ciclista) resultando en un atropello.

Ahora mismo hemos pensado tanto sobre ello, repasado tantas veces lo mismo y los nervios y la adrenalina juegan tan en contra de la fiabilidad que es imposible para ninguno de los implicados explicar objetivamente lo que pasó. Lo que sí que es inexplicable e injustificable es que un coche embista a una bicicleta por detrás si éste guardara la distancia de seguridad. Según la versión del conductor fue la bicicleta la que embistió al coche y yo me pregunto recorriendo acaso metro y medio hacia la izquierda? Observad el lugar en el que sucedió todo e intentemos justificar qué puede hacer que en una zona completamente despejada, ancha y con el tráfico parado por el semáforo un coche pueda echarse encima de un ciclista que circula por el arcén.


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La situación pasará a manos de abogados puesto que la intención es denunciar el suceso. Lo más importante es que Valentín tenga la suficiente paciencia para recuperarse del todo a sus 56 años, que vuelva a coger la bicicleta con ganas y que podamos rodar de nuevo sin miedo.

5 comentarios en “Accidente en la N-II”

  1. Yo creo que en una via de dos carriles, con un semáforo en rojo a pocos metros….es injustificable lo que pasó… Cada vez estoy más convencida que la mujer no miró al lado y por eso embistió a mi padre. En cualquier caso, hoy me he enterado que en una via de dos carriles en el mismo sentido hay una normativa que dice que has de tratar a la bicicleta como si fuera un coche y no adelantar invadiendo un poco el carril izquierdo, si no desplazarte totalmente al carril izquierdo para hacerlo con seguridad.
    El día 1 de septiembre nuestro abogado empezará a mover el tema. Nos esperan unos meses dificiles, pero confio en la justicia.

  2. Menudo susto! Lo leo y se pone el bello de punta, no quiero imaginar cómo estabas tú también David.
    Pero bueno hay que ser positivos, no nos queda otro remedio. Por suerte Valentín está bien, dentro de lo malo, y eso es lo que hay que pensar.
    Ahora a esperar que se recupere poco a poco, y no dudéis que dentro de poco volverá a estar como siempre.
    Muchos ánimos guapos!!!!
    Un besote,
    Cristina.

  3. Siento lo ocurrido David y espero que Valentín se recupere rápida y satisfactoriamente. Por desgracia vuestro caso es más habitual de lo que sería deseable, el automovilista no es consciente de la fragilidad de los ciclistas y como bien apuntas en caso de adelantamientos con cierta densidad de tráfico suelen olvidarse de respetar nuestro espacio vital.
    Un saludo y muchos ánimos para Valentín.

    P.D. Te respondo al MP del Foro.

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