Cuando un amigo se casa

Cuando un amigo se casa te pones a darle a la cabeza y te preguntas muchas cosas….

Cuando un amigo se casa te planteas por qué su boda es diferente a las demás. Ésta no será la primera boda a la que asisto y sin embargo sí que hay algo de completamente nuevo en ella. Primero ves como se casan tus primos y familiares y, de repente un día, llega un amigo diciéndote que se casa. Claro que todo hacía pensar que esa posibilidad estaba ahí: varios años de convivencia juntos, dos buenas personas compartiéndolo todo, la ilusión de una vida juntos y las ganas de celebrar ese momento rodeados de amigos. Sí, repasando la lista creo que está todo pero no por previsible deja de ser un evento diferente…

Cuando un amigo se casa tu propia boda está más cerca (generalizando y suponiendo a toda oveja con su pareja). Y eso hace que te plantees cómo ha sido tu camino vital hasta el día de hoy, si te has levantado de las caídas con dignidad, si hay alguna mancha en el expediente, si podrías haber sido mejor de lo que eres y también piensas en todas esas encrucijadas del camino en la que elegiste derecha y reflexionas sobre lo que habría podido pasar si hubieras elegido izquierda…

Cuando un amigo se casa a pesar de plantearte cómo no es tu vida, también reflexionas sobre cómo sí es tu vida. Poco falta (en términos muy generosos) para llegar al kilómetro 21 de la maratón de la vida. Se supone que ya has aprendido a conocerte y a entenderte y sabes, o al menos intuyes, aquello que te gusta o te apetece. Y como en nuestra bendita ignorancia nos vemos fuertes al haber conseguido semejante hazaña nos planteamos el dedicar el resto de la vida a conocer y entender a otra persona y por ellos buscamos desconsoladamente a nuestra alma gemela. De entre más de 6000 millones de posibilidades resulta que sus padres colocaron a esa otra persona para nosotros y hemos sido lo suficientemente vivos para no dejarla escapar. Poco he hecho de estadística pero la posibilidad de encontrar un alma gemela, si es que tal cosa puede existir, en semejante pajar se me antoja en varios ordenes de magnitud superior a la casualidad o suerte…

Cuando un amigo se casa y ves que ha decidido firmemente pasar el resto de su vida con otra persona te preguntas si lo hace porque esta seguro o si lo hace porque el riesgo bien merece la pena y el único error que se podría cometer sería no intentarlo. Estamos hartos de ver esas dudas de última hora, los problemas de gestión de las mesas, las flores, el vestido… Todo un trajín para que ese día sea perfecto cuando en realidad lo único que hacemos es ponernos palos en los radios para evitar que sea perfecto. Celebrar la unión de dos personas reuniendo a un centenar y pretender que todo encaje como un anillo es una de esas cosas absurdas en las que nos empeñamos generación tras generación sin excesivo éxito. Que decidan pasar su vida juntos es lo que es perfecto, la celebración nunca podrá estar a la altura…

Cuando un amigo se casa te das cuenta de que, en realidad, hace tiempo que están casados. Esa decisión surge después de haber comprobado que esa otra persona te completa de un modo que nadie más contemplas que podría hacerlo. Una locura quizás pero lo innegable es que nuestros caracteres, costumbres, personalidades se van moldeando y tomando forma con las de nuestra pareja. Poco hay de casual en esto. La compatibilidad no forzosamente debe ser planificada de origen y sin embargo sí puede y debe ser conformada a base de esfuerzo, cariño, amor y tesón para no desfallecer en los malos momentos y saborear los buenos como si no hubiera un mañana

Cuando un amigo se casa te preguntas si será feliz y te das cuenta que recorrer ese incierto camino de la mano de su pareja es precisamente lo que le hará feliz. Será feliz. No hay nada que me haga dudar de ello. Son tiempos difíciles los que nos han tocado vivir pero precisamente de ese enemigo común y esa contingencia a resolver es de donde ha de surgir el apoyo y la comprensión mutua y constante que afiance los lazos forjados en los primeros años de relación. Sí, será feliz

Cuando un amigo se casa te preguntas cuando le colocaste la etiqueta de amigo y pasó de ser una simple cara por los pasillos a un conocido y de ahí a un miembro de ese selecto grupo de íntimos que le acompañan a uno durante toda su vida. Intentas recordar todos esos momentos juntos, en compañía de otros, hablando, haciendo broma, en silencio, jugando, pensando, trabajando y te das cuenta que quizás también estas un poco casado con él por todos los buenos y malos momentos que habéis pasado juntos y que han hecho crecer la amistad que surgió aquel día a partir de un simple hola

Cuando un amigo se casa piensas en lo que vendrá después y te planteas como serán aquellos pequeños que les llamarán papá y mamá. Viendo lo bueno de él y lo bueno de ella tengo la certeza de que, cuando eso suceda, el mundo será un poco mejor y la salvación estará un poco más cerca. Una nueva generación de padres con valores diferentes a la anterior y la posterior, ni mejores ni peores. Lo que es seguro es que lo harán lo mejor que sepan y puedan y pondrán todo aquello que esté en su mano para sentirse orgullosos de su propio legado a la humanidad…

Cuando un amigo se casa te alegras por él y por ella, por sus familias y sus amigos y por supuesto por ti. Te alegras por poder estar hoy aquí celebrándolo junto a ellos. Estar presente en ese momento sin igual a lo largo de la vida de una pareja, del que se hablará hasta la afonía y se recordará en silencio una y otra vez hasta que nos olvidemos de despertarnos. Y no puedes sino sentirte agradecido. Agradecido a él por aceptarte como amigo y por haber ido de la mano juntos estos últimos diez años de acá para allá. Agradecido por mirar atrás y ver que de lo bueno y de lo malo ha acabado saliendo una firme amistad. Agradecido por recuperar la perspectiva, mirar a tu alrededor y ver que, a pesar de todo, la vida te ha tratado bien y que no hay tanto de lo que quejarse. Agradecido pues de haber tenido la posibilidad de ser buena persona, la posibilidad de haber tenido buenos amigos, la posibilidad de haber tenido la salud para disfrutarlo y el tino de haber aprovechado todas esas oportunidades

Cuando un amigo se casa te das cuenta también de que todo es relativo y muy del color del cristal con el que se mire. Te das cuenta que sonreír es un motivo para que otro pueda sonreír también. Te das cuenta de que deberías leer más, escribir más, escuchar más música y preocuparte mucho menos pero no por ello dejar de pensar mucho, mucho y mucho puesto que es la única manera de otorgarle a todo la importancia que tiene y de posicionarte en el universo para darte cuenta de que cuando un amigo se casa es un buen momento para celebrar la vida

Y para muestra un botón:

httpv://youtu.be/XUtijBnQX5A

No he querido ponerle nombres ni lugares ni eventos en el texto por la sencilla razón de que sería conducir los pensamientos hacia una dirección basada en mi perspectiva y mis recuerdos (aunque no me he cortado poniendo fotos). Creo que el mejor ejercicio posible es leerlo y evocar lo que cada uno de nosotros sentimos y hemos vivido juntos tanto lo bueno como lo malo. De todos modos, sería imperdonable acabar esta entrada sin desearles directamente a esta pareja la mejor de las suertes de ahora en adelante. Podría haberles deseado algo de oro, mirra e incienso pero considero que los más apropiado es la suerte porque todo lo demás ya lo tienen.

Javi, Ana os deseo la mayor de las suertes en la vida y que el que mueve los hilos ahí arriba nos permita disfrutarlo junto a vosotros durante muchos, muchos años.

7 comentarios en “Cuando un amigo se casa”

  1. Debería existir el botón de “Me encanta”. ¿Y sabes qué? Me mola mucho salir en la mayoría de esas fotos y que en la que no salgo yo, salgáis todos vosotros.

  2. Impresionante. Yo estoy sin palabras, pero me he emocionado muchísimo leyendo y viendo todas esas fotos, que no son solo texto y fotos, sino infinitos recuerdos con todos vosotros. Sois geniales.
    Enhorabuena David, eres un crack, no podía estar mejor escrito ni ser más bonito 🙂

  3. MUCHAS GRACIAS David. Lo leimos esa semana, el día antes de la boda, y fue emotivo, nos hizo sonreir, nos hizo vibrar el corazón… Estas palabras tuyas, son una muestra de todo el cariño que recibimos ese día y los que siguen hasta hoy, nos sentimos muy afortunados de teneros en nuestras vidas. Os queremos.Un abrazo fuerte.

  4. Que bonito….
    Mira, como dijo un amigo mio que sigue soltero, “Cuando un amigo se casa, pierdes un amigo y ganas una enemiga”.

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