Todos tenemos un pasado

Es una frase bastante tópica de libros y películas y viene a aseverar una realidad que aunque evidente olvidamos a menudo: si estamos aquí es porque venimos de algún sitio y eso es inamovible. En el presente decidimos, planteamos y valoramos lo que será nuestro futuro y con un poco de suerte no acertamos ni una.

En cualquier caso lo que quiero escribir no es en absoluto nada excesivamente largo ni profundo. Cuando pienso en mi pasado (deportivo) recuerdo siempre que hubo una época en la que estuve muy fuerte (pero fuerte de cojones). Siempre que valoro mi estado de salud recuerdo ese tiempo y me digo que en cualquier momento podría recuperar eso. El problema es que esa época fue cuando tenía unos 22 años y pasé metido en el gimnasio año y medio. De eso hace casi tres lustros que suena a algo menos que década y media.

Si tuviera que valorar ahora mi estado de forma de aquel entonces no sé si me pondría buena nota porque más que nada trabajaba para hipertrofiar. Tenía buena salud pero no sé si tenía mucha fuerza útil, agilidad o flexibilidad; solo músculos grandes (que no es poco).

Desde entonces he tenido escarceos con muchísimas disciplinas deportivas y cada vez me he ido alejando más del deporte de equipo para probar otros más individuales. Sin ir más lejos el año pasado probé escalada, rugby y krav maga, sin mucha continuidad pero sí con mucha intensidad y en cualquier caso la recompensa a nivel físico es mayor que cuando juego a fútbol o baloncesto, aunque éstos ofrecen otro tipo de estímulos (sobretodo sociales).

Al tema, este año, como los tres o cuatro anteriores participo en la MiM, 63km de trail por las montañas de Castellón. El año pasado me lesioné en el 22, una pequeña torcedura que me obligó a retirarme en el 32. Fue poco después de la boda y estaba físicamente fuerte y activo gracias al programa que me preparó Rober de autocarga y calistenia. Estaba fuerte pero no tenía dinámica de carrera y mis piernas no estaban ágiles ni acostumbradas, cosa a la que achaco mi “fracaso” del año pasado.

Este año, como todos, y con ese objetivo en mente me he planteado cómo enfocar mi rutina de ejercicios y, como siempre, cuesta mucho. Cuesta arrancar, cuesta valorar la mejor opción y cuesta levantarse pronto o sacar horas de donde no las hay. En otro momento hubiera tirado por apuntarme a algún gimnasio para motivarme los primeros días pero conociéndome, o quizás no conociéndome pero viendo mi historial, ésa no es la manera. Así que he optado por otro acercamiento: poco antes de Navidad incluí un pequeño cambio en mi día a día: ir caminando al trabajo. Ni moto, ni bici, ni transporte público. Son unos 3km de ida y otros tantos de vuelta: 6km al día. Eso significa 30km a la semana y 120km al mes. Acumular 120km aunque solo sea andando al final del mes es una gran diferencia, quizás no para perder la grasa sobrante pero sí para tener un cuerpo activo y movilizado.

Esta semana tocó el siguiente pequeño cambio: 5km de carrera por la mañana. Normalmente siempre he trabajado para aumentar la cantidad pero esta vez voy a probar algo diferente: trabajar en intensidad. Es decir, con una distancia fija y un recorrido controlado intentar todos los días bajar el tiempo del día anterior. Las primera semanas van a ser duras por la puesta en marcha, recupera la técnica y sobreponerme a los gemelos sobrecargados. Si aguanto tres semanas, lo que tarda en asentarse el hábito, estará hecho. El siguiente cambio en la rutina está planeado pero no será hasta que:

  1. Baje de 5min/km: hacer 5km en menos de 25min. No es ninguna gran marca pero es algo que no sé si he conseguido de forma continuada en el tiempo.
  2. Pasen 3 semanas y el hábito esté asentado.

Ambos puntos son metas muy válidas e importantes. Ir incluyendo pequeños cambios sin perder los anteriores es lo que mejor me ha funcionado desde siempre. Y, parezca mucho o poco, si consigo esto estaré haciendo mensualmente:

  • 120km andando
  • 100km corriendo
  • 320km de bicicleta (80km – 1 dia/semana)

Así que todos tenemos un pasado y éste debe servirnos para planificar y valorar el presente para tener el mejor futuro posible. Mi compromiso con mi propia salud es grande y constante: ahora mismo me siento físicamente muy capaz pero establecer una rutina es un paso adelante para asegurar un futuro plenamente satisfactorio.

Ponerlo por escrito espero que me sirva para no perder la motivación y recordarme cada mañana, cuando me dé pereza levantarme, que alguien puede recordarme lo increíblemente implicado que parecía en este artículo y pueda pintarme la cara. Siempre hay que buscar acicates por absurdos que sean. Y otra cosa que voy a intentar es no creerme que estoy haciendo algo importante ni sobrevalorar mi esfuerzo porque hay gente que lleva saliendo a correr desde mucho antes, con más constancia, más intensidad y que, cuando yo lo deje, seguirán corriendo. Así que 3 días corriendo seguidos… no es para tanto tampoco. Aunque tiene su mérito.

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