El año de los dos meses

Me estoy especializando en títulos absurdos. 2014 fue, para mí, el año de los dos meses pero ¿tienes una remota idea de qué significa eso?

El significado menos rebuscado sería el que implicara que fue un año muy corto o bien que hubo dos meses especialmente significativos. Hasta cierto punto eso es cierto pero no era mi intención darle ese enfoque al artículo. Aun y así, si tuviera que elegir dos meses de 2014, serían: abril por la boda, aunque creo que debería ser tres semanas de marzo y la primera de abril y, por supuesto, noviembre por el viaje a Nueva Zelanda.

En lineas generales el año pasado fue muy bueno, difícilmente mejorable. Como siempre hay pegas y alguna sombra por la gente que nos deja y las situaciones inevitables de la vida pero el balance es muy positivo. Trabajo nuevo, estabilidad económica, boda, viajes, fiestas, tranquilidad, alegría, paz, tranquilidad y bastante movimiento (lo que me recuerda que tengo pendiente repasar el año 2014).

Pero al lío, ¿por qué el año de los dos meses? Pues básicamente porque hice un montón de cosas durante un periodo no superior a dos meses. Lamentablemente no puedo decir que fueran actividades con intensidad y dedicación absoluta desde el día 1 al 60 sino que fueron pruebas de actividades o disciplinas que hacía tiempo que quería probar y que por tiempo, dinero o energía no lo había hecho previamente.

  • Running: es una constante en mi vida y cada X vuelvo a correr como si no hubiera un mañana. A finales de enero arranqué mi preparación para la MiM pero duró poco más de un mes no recuerdo exactamente porqué. Al final el viaje a Castellón fue muy guapo porque vinieron Sandra, mis padres y mi hermana a verme retirarme en el kilómetro 33 por una torcedura y por la tarde vimos como el Barça perdía la liga en casa con el Atlético. Aparte de eso todo perfecto.
  • Calistenia: Rober Sánchez, amigo, mentor y gurú personal, me preparó una rutina de ejercicios de peso corporal para ponerme guapetón y fuertote para la boda. Empecé gordete después de navidad y me puse muy fuerte a la vez que ágil y bastante flexible. Me gustaba, no me costaba y me iba muy bien. Pasada la boda no hubo manera de retomar. Este año es mi objetivo físico principal junto a la preparación de la MiM.
  • Pádel: a primeros del año pasado, en una cena con Javi y Ana, salió el tema de que a Javi le costaba mucho arrancarse entre semana a practicar deporte así que buscamos una excusa para vernos y sudar un poco. Durante dos meses fue una cita semanal hasta que debido a las incorporaciones posteriores se cambió la sede y el horario y ya no pude participar activamente. Me gusta como deporte, la curva de entrada es baja, pero sobretodo me gustaba por verme con los amigos y por el tercer tiempo. A ver si retomamos.
  • Krav maga: arte marcial israelí con mucho contacto y muy directa. Poco después de la boda le propuse a mi cuñado buscar una actividad que pudiéramos hacer juntos y que nos sirviera de excusa para vernos con asiduidad. Aguanté hasta que mi cuñado tuvo un accidente de moto. Tras eso ir sólo se me hacía muy cuesta arriba. No estoy hecho para pelearme. Me gusta como ejercicio cardiovascular pero no me gusta lo que despierta dentro de mí. Fue una relación de amor odio pero al perder el aliciente principal no tardé en desapuntarme.
  • Rugby: durante el arranque de temporada fui con Iván, un compañero del trabajo, a probar en el tercer equipo del equipo d’Enginyers de Poble Nou. Un deporte que te hace ver lo poco en forma que estás y a la vez lo rápido que puedes recuperarla. Un deporte muy exigente y en el que las lesiones no son tan frecuentes como pudiera parecer. Eso sí, como te lesiones… Un deporte perfecto: muy intenso, técnico a nivel grupal, exigente a nivel individual, lo tiene todo. Es el equivalente al pilla pilla del patio del colegio pero con bichos de 100 kilos de peso y rápidos como chispas. El problema: empezaban a entrenar a las 21 y acababan a las 22:30, la hora a la que suelo meterme en cama. Imposible compaginarlo.
  • Alemán: gracias a Duolingo y los apuntes que me dió Javi y el acicate de que trabajo en una empresa suizo alemana me puse las pilas con el alemán. En poco más de un mes, muy intenso en este caso, cogí una base firme y muy estable para aprender el idioma. La rutina era hacer los ejercicios media hora antes de meterme en cama con el móvil y funcionó. No recuerdo el motivo pero un día por otro y al final de esto ya hace casi 5 meses. Una pena pero en cualquier momento lo retomo. Un idioma que desde fuera parece feo y suena fatal pero una vez te metes por suerte es muy lógico y mecánico, eso sí, con mil excepciones. Truco: aprender alemán desde el inglés, ambas son lenguas germánicas y si dominas el inglés hay muchísimas similitudes.
  • Guitarra eléctrica: gracias a un videojuego llamado Rocksmith puedes conectar una guitarra eléctrica al ordenador y éste te hace las veces de amplificador mientras tocas sobre canciones rock. Empiezas con notas sueltas intentando enlazarlas y que suenen cómo deberían y al final (al cabo de unas semanas) la evolución es sorprendente. Dejé de tocar en verano por el calor que hacía en el cuarto. Esta es otra de las cosas que me apetece volver a hacer mucho.
  • Videojuegos: jugué mucho a la consola durante el primer semestre hasta el punto de acabarme un puñaete de juegos. Jugaba por gusto pero también con cierta obligación. Esta generación de consolas ha habido auténticas joyas y muchas me las he perdido. Que recuerde así de memoria: Batman Arkham Assylum, The Witcher 2, Mass Effect 2, Gears of War y Grand Theft Auto V en la Xbox y varios títulos indies en PC (y el siempre omnipresente World of Warcraft).

Yo no me percaté de esa peculiaridad de los dos meses pero en la oficina no tardaron en sacarle punto a mi multiactividad en periodos discretos de tiempo y que no se me ocurra decir comiendo que hay algo que me llama la atención y estoy pensando en ponerme a hacer porque las risas y comentarios jocosos están asegurados. Me sacan los colores pero con toda la razón.

¿Qué conclusión saco de esto? Me gusta probar cosas y he aprendido a no ser tozudo: si me gusta continúo pero sino fluye por sí mismo tampoco lo fuerzo. Todo me llama la atención y todo me divierte y creo que no es mala política y dinámica vital. Cierto es que con esta actitud nunca seré bueno o excelente en nada por la falta de horas pero tampoco lo busco ni lo pretendo. Entretenerme, ponerme fuerte, divertirme, aprender… toso ello es fácil cuando pruebas cosas nuevas y amplías tus miras. No sé si este año estará a la altura del anterior pero tengo entre ceja y ceja, por ejemplo, recuperar las clases de boulder (escalada interior) y lo que venga bueno será.

De momento he vuelto a escribir, a correr, a ir caminando al trabajo, a jugar un día a la semana al WoW de forma intensa (high end), a preparar mi carrera como freelance, a estudiar y mejorar en mis habilidades como ingeniero front end (mi trabajo), leer sistemáticamente cada día y ver un montón de series y películas que tenía pendiente.

Como deseo me gustaría tener un poco menos de variedad y un poco más de regularidad y poder hablar del 2015 como el año de los cuatro o seis meses y en base al balance valorar el enfoque para el 2016 pero con una constante: pasarlo bien siempre.

Un comentario en “El año de los dos meses”

  1. Lo primero felicitarte por el ritmo del blog! Me encanta que vuelvas! Espero que me sirva a mí de acicate.
    Y ahora vamos por partes:
    – Tema del pádel. Definitivamente tenemos que buscar otro día porque ya ni siquiera los miércoles. ¿Igual sábados por la mañana?
    – Alemán. En mi curro han empezado a dar unas clases de alemán online pero no me he podido apuntar (y tampoco he querido por una discrepancia con el tema de las horas y como recuperarlas y tal) pero entre eso y que estoy con un proyecto para Thüringen creo que sería buena idea hacer algo… además creo que Duolingo te permite “picarte” con amigos. ¿Le damos?
    – Running… ¡cómo me gustaría! pero nunca encuentro el momento de empezar… molaría organizar algo también, ¿sábados por la mañana después del pádel?
    – Lectura. He oído que hay por ahí retos de lectura y tal… me parece excesivo pero me gusta tu idea de hacerlo media hora cada día… igual también podríamos “picarnos”, no?

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