Reflexiones después de cargar y descargar cajas

La falta de entradas en estas últimas semanas se debe a que le he dado el relevo a mi suegro en su trabajo. Como comentaba en uno de los últimos posts tras el accidente el diagnóstico era de 4 semanas de baja y otras 4 de recuperación cosa que le impedía cumplir con la empresa en uno de los momentos más duros a nivel de trabajo de todo el año. Mi suegro es una persona que sufre cuando falta a su compromiso y tiene muy interiorizada la idea de sacrificio por la empresa y es que, siendo honestos, esa empresa le ha tratado muy bien a lo largo de su vida tanto a él como a sus hermanos.

Cajas, cajas, cajas, cajas, cajas, cajas, cajas, cajas, cajas....

Del mismo modo que mi cuñado Sergio ya había echado un cable en verano en las substituciones de vacaciones también yo me ofrecí tras el accidente más por el hecho de que mi suegro tuviera alguien de confianza que de algún modo paliara su falta que por ningún otro motivo. Al principio fue un poco reticente pero el mismo lunes me llamó y orquestó todo para que empezara ese martes.

Teóricamente yo iba muy fresco por no haber tenido muchas obligaciones tras el k.o. del TFC y la imposibilidad de encontrar trabajo. Hasta entonces había estado todo el verano leyendo, navegando y yendo en bici (más cosas en realidad pero reseñables sólo ésas).

El primer día fue relativamente suave a nivel de trabajo físico. Revisamos unas cajas, rehicimos inventario y no cargamos en exceso. Sin embargo, el tiempo pasaba muy lento. Es como cuando vas hacia un sitio del que no conoces exactamente su posición ni el camino o la distancia total: parece que no llegas nunca. Esto es lo mismo: como no estás acostumbrado al ritmo ni a lo que hay que hacer después no eres capaz de cuantificar el esfuerzo de cada momento y el tiempo parece estirarse mucho más de lo que debería.

El cuento de nunca acabar...

Además estamos hablando de una persona (yo) que aunque callada tiene la cabeza siempre a mil por hora. Y con esto quiero decir que es muy raro que no tenga yo algo dando vueltas, intentando encajar o simplemente reflexionando. Cuando las referencias de las cajas, tallas y modelos aparecen en escena dejas de tener la posibilidad de tener una actividad intelectual fluida: o estás a una cosa o a la otra. Tampoco puedes despistarte porque luego confundes el género y hay que revisar los pedidos y si te centras en las cajas la exigencia mental no es alta cosa a la que, por suerte o por desgracia, tampoco estoy acostumbrado.

Continúa leyendo Reflexiones después de cargar y descargar cajas