Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú

Kubrick siempre me hace reír…

Para mí siempre había sido una película a la cual se recurría recurrentemente para recordar (madre mía cuantas erres) una escena. La del piloto con gorro de cowboy montado en una cabeza nuclear. Pues bien, esta tarde he visto esta película que hacía tiempo que tenía pendiente de ver. El título es poco ajustado al inglés pero igualmente original: Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb. Me encantan los títulos largos…

Teléfono Rojo

El director es el siempre genial, no siempre comprendido e insuficientemente alabado Stanley Kubrick. Data de 1964 y, a pesar de ello, está rodada en blanco y negro. Del reparto solo se pueden decir dos palabras: Peter Sellers (otro del 8 de septiembre). Encarna tres o cuatro papeles distintos dentro de la película sobresaliendo de entre todos ellos a mí gusto el Doctor Strangelove.

Dr. Strangelove

La película empieza con una advertencia, previa incluso a los créditos, en la que afirma que la situación presentada en la película fue catalogada de imposible por parte de los mandos militares consultados. Y es que la película relata cómo el general Jack D. Ripper (traducción de Jack el Estrangulador) en plena guerra fría contra la Unión Soviética decide ser el detonante de una nueva guerra mundial. La manera de provocarlo es cortar las comunicaciones hacia la base militar a su cargo y ejecutar el procediemiento en caso de ataque soviético y pérdida de comunicación con el alto mando militar. Este rebuscado plan prentendía asentar las condiciones necesarias para poner en marcha el Plan R que permitía en las condiciones antes mencionadas hacer un uso indiscriminado del armamento nuclear.

Atrincherados en su propia base, el general hace llegar a la fuerza aérea que controla el espacio soviético la orden de atacar los puntos estratégicos y cerrar sus conexiones a todas las transmisiones que no estén codificadas con una clave que solo él conoce.

Esta es la situación que plantea Kubrick. La escena se transporta casi por completo al Pentágono donde aparecen dos personajes más en escena: el presidente de los Estados Unidos, Merkin Muffley, pacifista y dialogante, y el General Buck, representando el forofismo militar y el anticomunismo.

Las situaciones que suceden en la mesa de reuniones se presentan con un gran realismo a nivel de narración. Me explico: el presidente y el general hablan por turnos, de lado a lado de la mesa oval, subiendo su tono al hablar, intercambiando sus puntos de vista cada vez en un tono más violento pero manteniendo las petulantes formas políticas. El presidente es contrario a cualquier ataque, el general es contrario a todo lo que sea intentar detener el ataque y la fuerza aérea es agena a toda discusión y se encuentra preparada para ejecutar las órdenes recibidas sin ningún tipo de dilación.

Pentágono

Lo sucedido durante las reuniones y las conversaciones con el diplomático ruso en el Pentágono o las llamadas al presidente ruso como lo haría el propio Gila son lo que dan cuerpo y valor a la historia. Revelaré parte del final sin que ello haga menos preciable ver la película: uno de los aviones llega a su destino pero vuela tan bajo que no es posible detectarlo por radar y por tanto imposible de derribar. En el Pentágono, piensan ya en las consecuencias de el contraataque ruso. El doctor Strangelove propone una sencilla solución: habilitar una mina a una profundidad de unos 1000 metros y albergar en ella unas 100.000 personas durante 100 años para evitar toda posible contaminación por radicación. Durante eso tiempo, los elegidos para sobrevivir (entre ellos todos los representantes del gobierno encargados de la perduración de la política, la tradición y las costumbres) tendrán la misión de engendrar lo necesario para repoblar la superficie terrestre. Strangelove (quien guarda un último milagro para el final) y los demás políticos se frotan las manos ante el sacrificado panorama que se les viene encima.

Los políticos… Esos entrañables personajes sin los que la vida no sería igual. Y es que, Señor Kubrick, siempre me hace reír…

Stanley Kubrick

Una de las mejores 250 películas de todos los tiempos según la IMDb. La recomiendo encarecidamente… Como todas las de Kubrick…

P.D.- Curiosidad: esta fue la primera película de James Earl Jones (la voz de Darth Vader y de Mufasa, el padre de Simba).

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