Buenas noches y buenas suerte

Aquí empieza mi carrera personal hacia los Oscars. Esta vez la afortunada ha sido:

Buenas noches y buena suerte

Buenas noches y buena suerte es una crónica contada con mucho cariño de la época en la que el senador McCarthy inició una indiscriminada caza de brujas contra todo aquel que pudiera parecer sospechoso de ser comunista o simpatizar con la causa roja y contra cualquiera que molestara en el camino del ambicioso y ruín político.


Es una historia americana que seguro será mejor comprendida en aquellas tierras que en el viejo continete. Una historia que, a pesar de suceder hace ya casi medio siglo, sigue vigente si pensamos en la mediatización de las noticias y los filtros partidistas por los que pasa antes de que llegue a nosotros.

Como decía, se trata de una película americana en contenido pero con una dirección y realización bastante europea. Para regocijo del que escribe, Geroge Clooney absorvío todo el buen hacer de los hermanos Cohen (Joel y Ethan) y lo hizo suyo ya en su primera película (Confesiones de una mente peligrosa) y ha continuado la misma linea en esta su segunda.

Si los Coen ya eran geniales cuando dirigian a Clooney como el imperidble Ulises en O Brother! o del enamoradizo abogado en Crueldad Intolerable ahora alargan su figura con un vástago cinematográfico como este despuntante y prometedor actor convertido a director.

Clooney y Strathairn

De la película destacar ese cariño que comentaba antes. Está hecha con cuatro duros pero la personalidad de los personajes y la dirección en general es soberbia. Ese es el gran mérito del director. Sin miedo al qué diran y a no llegar masivamente al público norteamiercano, Clooney filmó la película en blanco y negro para adecuar la película al entorno televisivo de la época que, por aquel entonces, carecía de los matices del Tecnicolor.

Aparte de eso y con lo visto a hasta ahora parece que el Oscar al mejor actor va a ir a parar directamente a David Strathairn interpretando el papel de Edward R. Murrow, un periodista que presentaba un programa de crítica política y social del estilo de Informe Semanal que se atrevió a desafiar el poder del miedo que ejercía McCarthy. La caracterización es fenomenal pero la fuerza interpretativa y el carisma que desprende el personaje es inenarrable.

Esta es mi apuesta para el Oscar a mejor actor (y sin haber visto ninguna otra): David Strathairn.

Buenas noches y buena suerte.

David Strathairn

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